ERL: una fórmula para emprender con menos riesgo

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Casi un millón y medio de trabajadores autónomos se vieron obligados a solicitar la ayuda coyuntural del Gobierno contemplada en el Real Decreto. La crisis ha golpeado con dureza a estos negocios, que ahora buscan soluciones legales para protegerse frente a la incertidumbre.

Si bien es cierto que no existe ninguna solución mágica que permita deshacerse de los problemas de liquidez, lo cierto es que la Ley de Segunda Oportunidad o los créditos ofrecidos por las entidades bancarias pueden ayudar a aliviar el sufrimiento.

Para aquellos que todavía no cuentan con un negocio, pero quieren inscribirse oficialmente en el RETA, existe una tercera vía: la del Emprendedor de Responsabilidad Limitada o ERL. Hoy en MÁSMÓVIL Negocios recordamos este modelo de persona jurídica implantado hace ya más de un lustro.

Emprendedor de Responsabilidad Limitada o ERL

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Qué es un ERL

El miedo al fracaso es uno de los sentimientos más implantados entre los autónomos y todos los que se deciden a emprender. Y no es para menos. Según datos de Eurostat, un 47% de estos trabajadores fracasa tres años después de poner en marcha el negocio.

A los cinco años, el porcentaje de descalabro asciende hasta el 62%. El emprendimiento siempre ha sido una actividad arriesgada, que pone en peligro no solo el capital invertido, sino también todos los bienes propios del emprendedor en caso de existir deudas impagables.

Pensando en reducir el riesgo, de cara a fomentar esta actividad en España, el Gobierno aprobó el 27 de septiembre de 2013 la inclusión de una nueva figura (ley14/23) en la ya existente Ley de Emprendedores. Se trataba del Emprendedor de Responsabilidad Limitada.

Bajo este supuesto, el autónomo dejaba de responder con todo el patrimonio presente y futuro en caso de fracaso, y puede tomar decisiones más arriesgadas sin caer en actitudes lógicamente conservadoras.

De acuerdo con lo que recoge la ley, un ERL es “aquella persona física que, con limitación de responsabilidad bajo determinadas condiciones, realiza de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, con o sin trabajadores por cuenta ajena a su cargo”.

En la práctica, esta figura debía servir para fomentar el emprendimiento en España. De tal manera que los autónomos solo hicieran frente a los resultados de su negocio con los bienes afectos a la propia actividad económica.

Sin embargo, en las particularidades de la ley se registran una serie de requisitos y matices que desvisten parcialmente el idealismo tras la propuesta. Tanto, que la supuesta protección solo atañe al domicilio en el que resida el solicitante.

 

Requisitos para acogerse al ERL

Dos años después de ponerse en práctica, el Ejecutivo decidió actualizar la ley para restringir el acceso a la misma con requisitos más específicos. Eso sí, tal y como mencionábamos previamente, cualquier persona física con una actividad empresarial o profesional puede solicitar el cambio.

No es necesario ser nuevo en el RETA para solicitar acogerse al ERL, y eso otorga cierta flexibilidad a un trabajo que, por su naturaleza, suele estar más expuesto a los cambios de contexto.

  • Valor de vivienda inferior a los 300.000 euros: solo se incluye la vivienda de uso habitual. Si el inmueble se encuentra en una población con más de 1 millón de habitantes, se aplica un coeficiente del 1,5 al valor base.
  • La vivienda no puede estar relacionada con la actividad empresarial: es decir, que no puede aparecer en las cuentas anuales del negocio, ni haberse utilizado como aval para ningún tipo de operación.
  • Registro mercantil: el inmueble que se quiera desvincular para su protección debe ser señalado en el momento de inscribirse en el Registro Mercantil. De otra manera no habrá manera de demostrar su independencia.
  • Registro de la propiedad: la vivienda exenta de responsabilidades también debe estar inscrita en este otro archivo, en el apartado destinado a dicho bien.
  • Control de las cuentas anuales: el solicitante debe depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil. En el caso de que transcurran más de siete meses desde el cierre del ejercicio sin haberse producido, el emprendedor perderá la limitación de responsabilidad.
  • Tributación especial: el ERL tributa por los tipos más elevados existentes, y queda agraviado cuanto mayor es el volumen de la renta. Por eso esta figura solo es recomendable para los negocios más pequeños.

Precauciones

La aparente sencillez del ERL ha derivado en estos últimos siete años en una gran cantidad de infracciones, normalmente producidas por el desconocimiento. Es por ello importante destacar una serie de particularidades de esta figura.

La primera es que las deudas contraídas con anterioridad a la inscripción del solicitante en el Registro Mercantil no están incluidas en la limitación de responsabilidad. A esto se añaden las obligaciones de pago contraídas fuera de la actividad del negocio, y los créditos públicos (con Hacienda o la SS).

Además, si el empresario está casado, la responsabilidad derivada de su negocio puede terminar alcanzando a su cónyuge. Eso explica la insistencia que se hace sobre el régimen económico del matrimonio, y la naturaleza de los bienes.

El ERL es interesante bajo supuestos muy concretos, y nunca ha de interpretarse como una protección garantista para todos los emprendedores. De hecho, así ha sido en el territorio que aplicaba: un año después de su entrada en vigor, solo 51 personas se habían inscrito.

Los datos de la estadística registral no engañan: 27 personas inscritas en 2015, 12 en 2016, 15 en 2017 y 10 en 2018. En el año 2019 la cifra ni siquiera alcanzaba los dos dígitos.

Los expertos, tras años observando el funcionamiento de la ley, han llegado a la conclusión de que el Emprendedor de Responsabilidad Limitada no era realmente necesario.

La figura de Sociedad Limitada Unipersonal (más de 72.000 en España) ya protegía al emprendedor del embargo, y además lo hacía de todo el patrimonio y no solo la vivienda. ¿Es completamente inservible el ERL? La respuesta es negativa.

 

Ventajas del Emprendedor de Responsabilidad Limitada

Aunque está trufado de matices, el modelo del ERL sí presenta ciertas ventajas para algunos perfiles de emprendedores o autónomos. Y es que, dejando de lado la limitación de responsabilidad parcial, esta figura también:

  • Es una forma empresarial eficiente para empresas de tamaño muy reducido.
  • Permite no tener que realizar ningún trámite de adquisición de la personalidad jurídica, ya que la persona física cumple un papel doble.
  • Es más económica, si los cálculos tributarios encajan en función del volumen facturado, ya que no hay necesidad de crear una persona jurídica distinta al propio empresario.

 

 

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Y tú, ¿ya conocías el ERL?

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