En una negociación no solo importa lo que dices, ya que la otra parte también analiza cómo presentas la propuesta, qué información compartes, qué compromisos estás dispuesto a asumir y hasta qué punto confías en aquello que ofreces. Ya te hemos dado algunos consejos para negociar, hoy analizamos la teoría de la señalización y cómo utilizar esta estrategia en tus negociaciones.

¿Qué es la teoría de la señalización?

Según la teoría de la señalización, una persona o empresa con más información puede transmitirla de forma creíble a otra que dispone de menos datos. Este planteamiento fue desarrollado por el economista Michael Spence para explicar determinados comportamientos en mercados caracterizados por la información asimétrica, un trabajo por el que recibió el Premio Nobel de Economía en 2001.

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Veamos un ejemplo: supongamos que una empresa necesita contratar a un proveedor tecnológico. El proveedor conoce perfectamente la calidad de su servicio, la experiencia de su equipo y su capacidad para cumplir los plazos. Sin embargo, la empresa interesada no tiene esa información y debe decidir si confía en él.

Para reducir esta incertidumbre, el proveedor puede enviar distintas señales. Por ejemplo, mostrar proyectos anteriores, facilitar referencias de clientes, presentar certificaciones o comprometerse mediante un acuerdo vinculado al cumplimiento de determinados objetivos. Y estas son las que ayudan a la otra parte a valorar si aquello que se promete es creíble

En resumen, afirmar que tu negocio ofrece el mejor servicio del mercado apenas tiene valor, ya que cualquier competidor puede decir lo mismo. Pero ofrecer una demostración, enseñar resultados verificables o vincular una parte del pago al cumplimiento de unos objetivos concretos transmite mucha más confianza.

Cómo utilizar la teoría de la señalización en una negociación

Lo primero que debes hacer es identificar todas las dudas que tenga la otra parte en relación a la propuesta, para que puedas enviar la señal adecuada.

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Una empresa puede desconfiar del precio, de los plazos, de la calidad del servicio o de tu capacidad para atender un proyecto de grandes dimensiones. Cada una de estas preocupaciones requiere una señal diferente y adaptada a la situación.

Así que, antes de intentar convencer de nada, haz un ejercicio de escucha activa con preguntas como “¿qué aspecto de la propuesta os genera más dudas?” o “¿qué necesitarías para sentiros cómodos con el acuerdo?”. Cuando conozcas la principal preocupación de tu interlocutor, podrás responder con pruebas y compromisos serios y objetivos.

Tus señales deben ser muy claras. Por ejemplo, decir que cumplirás un plazo es una promesa, pero proponer una planificación detallada, establecer entregas parciales y aceptar una compensación razonable si se produce un retraso es una señal mucho más clara.

Esto es así porque una buena señal implica cierto compromiso. No necesariamente tiene que suponer un gran coste económico, pero sí debe demostrar que confías en tu propuesta y que estás dispuesto a respaldarla con hechos. Además, también debes ofrecer una propuesta coherente. En definitiva, aplicar la teoría de la señalización en tus negociaciones consiste en transformar tus promesas en pruebas, compromisos y comportamientos coherentes.

En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir cómo utilizar la teoría de la señalización en tus negociaciones para transmitir confianza, defender el valor de tu propuesta y conseguir mejores acuerdos. Aplicándola podrás reforzar tu credibilidad y demostrar el valor de una propuesta más allá de las palabras.

Y tú, ¿conocías la teoría de la señalización?