A la hora de dirigir un negocio, contamos con todo tipo de metodologías que nos ayudan en nuestras operaciones diarias. Hoy analizamos la navaja de Hanlon, un principio que se puede aplicar a los negocios, y cómo aplicarla.

¿Qué es la Navaja de Hanlon?

En cualquier empresa surgen problemas. Puede ser un cliente que no recibe una respuesta a tiempo, un proveedor que se retrasa, un compañero que se equivoca… Y cuando algo así sucede, solemos tender a pensar que alguien ha actuado con mala intención.

Pero en muchos casos no es así. La navaja de Hanlon es un principio que invita a no atribuir a la mala intención aquello que puede explicarse de forma razonable por un error, un despiste, falta de información o desconocimiento. Literalmente dice: "Nunca atribuyas a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez".

navaja de Hanlon
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Este principio es válido para cualquier negocio, independientemente de su tamaño. Su idea central se basa en que, antes de pensar que alguien ha hecho algo deliberadamente para perjudicarnos, debes analizar si existe una explicación más simple.

Por ejemplo, supongamos que un proveedor habitual no entrega un pedido en la fecha acordada. La primera reacción podría ser pensar que no ha dado prioridad a tu empresa o que está incumpliendo el acuerdo de manera consciente. Pero ¿y si se ha producido un problema de transporte, un error administrativo o una incidencia con el stock?

Otro ejemplo es un caso frecuente. Envías una propuesta comercial a un posible cliente y pasan varios días sin recibir respuesta. Es fácil interpretar el silencio como una falta de interés o incluso como una forma poco educada de rechazar la oferta. Pero también puede suceder que la persona esté de vacaciones, tenga otras prioridades, haya olvidado responder o simplemente no haya visto el correo.

Una reacción impulsiva podría hacer que descartases una oportunidad comercial interesante. En cambio, un mensaje de seguimiento cordial puede aclarar rápidamente la situación. ¿También ignoran este segundo mensaje? Entonces ya sabes que hay una falta de interés, pero igual te llevas una sorpresa.

La navaja de Hanlon no significa que haya que justificar cualquier incumplimiento. La cuestión está en no sacar conclusiones antes de disponer de suficiente información para tomar siempre la decisión más justa. Aplicar este principio consiste en analizar una situación con perspectiva antes de decidir cómo reaccionar.

Cómo aplicar la Navaja de Hanlon en los negocios

Aplicarla es realmente sencillo. Tan solo debes evitar dar por hecho que un cliente, empleado o proveedor busca dañar a tu negocio, o ignorarlo.

mentalidad de equipo
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Cuando aparezca una situación del estilo, debes hacerte una pregunta: ¿cuál puede haber sido el problema real que ha sucedido? En el ejemplo anterior, hemos visto que con enviar un simple correo, podrás saber si realmente han ignorado una propuesta, o si se les escapó el correo anterior.

¿Tienes una duda? Pregunta. Si, por ejemplo, crees que un empleado ha actuado de mala fe, infórmate de lo que ha pasado antes de sacar conclusiones precipitadas. Recuerda que muchos conflictos internos no aparecen porque dos personas tengan intereses enfrentados, sino porque existe una comunicación deficiente.

En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es la navaja de Hanlon y cómo puedes aplicarla en tu negocio para gestionar mejor los conflictos, mejorar la comunicación y tomar decisiones con mayor perspectiva.

Y tú, ¿conocías este principio?