Cuando estás concentrado en una tarea y te despistan de alguna manera, pierdes el foco y la productividad. Y esto es mucho más perjudicial para tu negocio de lo que te imaginas. Por ello, vamos a hablarte de la Ley de Carlson.

Y es que el gran problema de las interrupciones es que parece que no ha pasado nada, pero recuperar el mismo nivel de concentración puede costarte bastante más de lo que imaginas. Y la Ley de Carlson explica precisamente este problema.

Qué es la Ley de Carlson y cómo afecta a tu forma de trabajar

La Ley de Carlson debe su nombre al economista sueco Sune Carlson, que estudió cómo trabajaban los directivos y observó que las interrupciones constantes afectaban de forma notable a su capacidad para completar tareas con eficiencia.

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Su planteamiento puede resumirse en que una tarea realizada de forma continua se completa antes que esa misma tarea dividida en varios periodos de trabajo. Y el motivo es que, cuando estás concentrado en una actividad, tu cabeza mantiene activa cierta información: qué estabas intentando conseguir, qué has hecho hasta ese momento, cuál era el siguiente paso o qué problemas habías detectado. Si aparece una interrupción, ese contexto se pierde.

Y cuando vuelves a la tarea, no empiezas exactamente donde la dejaste. Primero tienes que recordar qué estabas haciendo, recuperar documentos o pestañas, reconstruir tu razonamiento y volver a alcanzar un nivel de concentración parecido al anterior.

Como habrás visto, el problema no está únicamente en el tiempo que dura la interrupción. Por ejemplo, una llamada de tres minutos no supone necesariamente perder solo tres minutos,

También existe un coste asociado al cambio de atención. Puede que hayas estado ocupado durante toda la mañana, pero si te has dedicado a apagar todo tipo de incendios o responder correos, has gastado tus energías en temas secundarios.

Las interrupciones fragmentan el trabajo y favorecen una dinámica en la que pasamos constantemente de una tarea a otra. El resultado es una sensación extraña y muy incómoda: hemos hecho muchas cosas, pero ninguna ha avanzado tanto como esperábamos.

Cómo evitar la Ley de Carlson en tu jornada laboral

Para evitar que la Ley de Carlson afecte a tu jornada laboral, debes crear periodos suficientemente largos en los que puedas trabajar sin interrupciones en las tareas que requieren más concentración.

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Una buena forma de hacerlo es reservar determinados bloques de tiempo para trabajos concretos. ¿Cómo? Utilizando la técnica Pomodoro, que es el mejor remedio si quieres evitar pérdidas de productividad en tu negocio.

Además, debes crear una agenda para el día a día. Por ejemplo, puedes dedicar la primera hora de la mañana a preparar propuestas comerciales y dejar la revisión del correo para después. Si tienes que trabajar en las cuentas del negocio, también puedes reservar una franja en la que cierres otras aplicaciones y evites atender asuntos que puedan esperar.

De esta manera, evitas estar saltando de un trabajo a otro, lo que provoca esa pérdida de productividad. Y no dudes a la hora de desactivar notificaciones durante determinados periodos. Tener el móvil sobre la mesa y ver cómo se ilumina la pantalla puede ser suficiente para romper la concentración, aunque finalmente no abras el mensaje y va a perjudicarte más que beneficiarte.

Por último, comunica a tu equipo que necesitas estar concentrado. Más, en pequeñas empresas donde es normal que todo el mundo tenga muchas responsabilidades y que las consultas sean frecuentes.

Desde MASMOVIL Negocios esperamos haberte ayudado a entender qué es la Ley de Carlson y por qué reducir las interrupciones puede ayudarte a aprovechar mejor tu tiempo, mantener la concentración y ser más productivo en tu día a día.

Y tú, ¿conocías la Ley de Carlson?