Preparar presentaciones profesionales puede ser algo decisivo. El gran objetivo es conseguir que el público entienda el mensaje, mantenga la atención y se lleve las ideas más importantes. Si tienes que abordar una, debes tener presente evitar el síndrome del experto: te contamos qué es este mal y las razones por las que debes evitarlo en tu negocio.
Qué es el síndrome del experto
El síndrome del experto aparece cuando una persona conoce tan bien un tema que pierde la capacidad de ponerse en el lugar de quienes no están familiarizados con él.
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Al preparar su presentación, da por sentado que determinados conceptos son evidentes, que algunos términos técnicos no necesitan explicación o que el público puede seguir sin problemas razonamientos complejos. El problema es que la persona domina tanto su campo que le cuesta recordar cómo era no saber todo lo que sabe ahora.
Por ejemplo, supongamos que un profesional especializado en ciberseguridad tiene que explicar a un grupo de pequeños empresarios cómo proteger sus negocios. Si empieza a hablar de autenticación multifactor, ataques de fuerza bruta, cifrado asimétrico o vulnerabilidades de día cero, la mayoría de los presentes no seguirá el discurso.
El síndrome del experto también puede aparecer en reuniones internas: un miembro de la empresa conoce al dedillo un proyecto, producto o servicio, pero utiliza un exceso de tecnicismos o de información que levanta una barrera entre quien habla y quien escucha.
Consecuencias del síndrome del experto
La principal es la desconexión con el público. Cuando una presentación resulta demasiado técnica o presupone conocimientos que la audiencia no tiene, las personas dejan de seguir el hilo.
Al principio intentarán comprender lo que estás explicando, pero cuando acumulen varias dudas sin resolver empezarán a sentirse perdidas. Poco después, es probable que desconecten por completo y, aunque continúen mirando las diapositivas o asintiendo, el mensaje ya no estará llegando.
Además, una presentación demasiado compleja puede transmitir una impresión equivocada. El público puede pensar que el tema es más difícil de lo que realmente es o que la solución propuesta no está pensada para sus necesidades.
Cómo evitar el síndrome del experto en una presentación
El primer paso es conocer bien al público para saber qué dominio tiene sobre el tema. Volviendo al ejemplo anterior, no es lo mismo hablar ante una escuela de expertos en ciberseguridad que con un grupo de empresarios con nociones básicas en informática.
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Así que, antes de preparar el contenido, piensa quiénes van a escucharte, qué saben sobre el tema y qué necesitan obtener de la presentación. No deberías utilizar el mismo enfoque para hablar ante un equipo técnico que para presentar una solución a un grupo de clientes sin conocimientos especializados.
También es importante definir una idea central para saber qué debería recordar el público si solo pudiera quedarse con un mensaje. Esa respuesta debe orientar toda la presentación y toda la información que no ayude a reforzar esa idea puede resumirse o eliminarse.
Los ejemplos serán tus mejores compañeros para evitar dudas porque las comparaciones ayudan a transformar ideas abstractas en situaciones fáciles de imaginar. Así, para explicar la importancia de realizar copias de seguridad, es más efectivo hablar de lo que ocurriría si un negocio perdiera de un día para otro todas sus facturas, contactos y documentos que ponerse a hablar de detalles técnicos.
Por último, no dudes a la hora de ensayar la presentación ante una persona que no conozca el tema. Pídele que te indique qué partes no ha entendido, qué términos le han resultado extraños y cuál cree que es la idea principal.
En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es el síndrome del experto, cómo puede afectar a tus presentaciones y qué puedes hacer para comunicar tus conocimientos de una forma más clara, cercana y eficaz. Con estos tips evitarás que este fenómeno aparezca en tus reuniones.