La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta habitual en empresas y negocios de prácticamente cualquier tamaño. Se conocen los usos que podemos darle, pero hay un tema del que se habla poco: cómo no utilizar esta herramienta. En este post analizamos las trampas más comunes y cómo evitarlas.
Errores más comunes al usar una IA
Al probar un chatbot, sorprenden sus capacidades: puede ayudarte a redactar documentos, analizar información, automatizar tareas repetitivas o encontrar nuevas formas de mejorar determinados procesos. Pero una mala implementación puede provocar justo lo contrario de lo que busca cualquier negocio: pérdidas de tiempo, problemas de privacidad, decisiones equivocadas e incluso riesgos para la reputación de la empresa.
No contrastar las respuestas de la IA
Una de las trampas más habituales es asumir que una inteligencia artificial siempre tiene la respuesta correcta. Las herramientas de IA generativa pueden ofrecer explicaciones muy convincentes y perfectamente redactadas, incluso cuando la información proporcionada es incorrecta, imprecisa o está desactualizada.
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Veamos un ejemplo: un agente de IA puede responder a unos clientes de Meta Ads, pero una mala implementación puede provocar que responda de forma caótica, y que se pierdan estos clientes que posiblemente hubieran cerrado la venta en otra situación.
Este problema es mucho más peligroso cuando se utiliza la IA para tomar decisiones importantes para el negocio. Por ejemplo, dejar en sus manos la elaboración de un análisis financiero, una interpretación legal, una estrategia comercial o un informe para un cliente sin comprobar posteriormente los datos puede terminar provocando errores difíciles de detectar.
La mejor forma de utilizar estas herramientas es entenderlas como un apoyo al trabajo profesional y no como un sustituto del criterio humano. Una IA puede ayudarte a ordenar ideas, localizar patrones o generar un primer borrador, pero las conclusiones relevantes deberían pasar siempre por una revisión.
Compartir información confidencial
Otro de los errores que más deberían preocupar a una empresa es introducir información sensible en herramientas de inteligencia artificial sin conocer previamente cómo funcionan o qué política de tratamiento de datos aplican.
La propia Agencia Española de Protección de Datos ya ha advertido de que es mejor evitar compartir datos personales o información delicada con herramientas de IA cuando no sea necesario.
Por eso, antes de incorporar una solución de inteligencia artificial a los procesos diarios debes establecer unas reglas claras. La plantilla debería saber qué herramientas están autorizadas, qué información puede utilizar y qué datos deben quedar fuera de estos servicios.
Utilizar herramientas de IA por tu cuenta sin informar a la empresa
La facilidad con la que actualmente puedes acceder a servicios de inteligencia artificial también ha provocado la aparición de otro problema: la conocida como Shadow AI.
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Una política interna de IA no tiene por qué convertirse en un documento interminable, pero sí que debe dejar claro qué servicios pueden utilizarse, qué información puede compartirse, cuándo es necesaria una revisión humana y a quién hay que consultar cuando existan dudas.
No formar a la plantilla antes de introducir la IA
Por último, pero no menos importante, no sirve de nada comprar licencias de una herramienta de inteligencia artificial y ponerla a disposición de toda la plantilla si no saben cómo utilizarla.
Los trabajadores necesitan comprender qué puede hacer esa tecnología, pero también cuáles son sus limitaciones. Así que deberías incluir un programa formativo que aborde aspectos como comprobar las respuestas, proteger información confidencial, detectar errores o entender cuándo una determinada tarea no debería delegarse en una IA.
En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir cómo no utilizar la inteligencia artificial en tu empresa y cuáles son las trampas más habituales que conviene evitar para aprovechar todo su potencial sin poner en riesgo tu negocio.