La inteligencia artificial ha cambiado nuestra forma de trabajar, pero hay que entender sus limitaciones y las nuevas responsabilidades que implica utilizarla. La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, conocida como AI Act, ya ha entrado en una nueva fase de aplicación y, desde el 2 de agosto de 2026, han comenzado a aplicarse importantes obligaciones de transparencia. En este post te contamos las novedades que debes conocer al respecto: descubre qué ha cambiado.
Qué es la Ley de Inteligencia Artificial y por qué afecta a las empresas
El Reglamento (UE) 2024/1689 es una normativa europea que establece un marco común para el desarrollo, comercialización y utilización de sistemas de inteligencia artificial dentro de la Unión Europea. Su objetivo es conseguir que esta tecnología se utilice de forma segura y respetando los derechos fundamentales, sin frenar la innovación.
También te puede interesar: Cómo convertir la IA generativa en tu herramienta para potenciar los ingresos en empresas
La normativa entró en vigor en agosto de 2024, y sus diferentes disposiciones se han ido aplicando progresivamente. En este post te hablamos de ella y de los diferentes niveles de riesgo que establece, desde sistemas de riesgo mínimo hasta aquellos considerados de alto riesgo.
Ahora hay que prestar especial atención a las normas de transparencia recogidas en el artículo 50, que son aplicables desde el 2 de agosto de 2026. Estas afectan tanto a determinados proveedores de sistemas de inteligencia artificial como a empresas y profesionales que los utilizan en algunos supuestos.
Por tanto, si recurres a herramientas de inteligencia artificial para determinados procesos de tu empresa, especialmente si generas o manipulas contenidos, es importante conocer estas obligaciones.
Lo fundamental: transparencia de los contenidos
Uno de los grandes objetivos de esta nueva fase de la Ley de IA es conseguir que podamos saber cuándo estamos interactuando con determinados sistemas de inteligencia artificial o cuándo ciertos contenidos han sido creados o manipulados artificialmente.
Por ejemplo, los proveedores de sistemas capaces de generar texto, imágenes, audio o vídeo sintéticos deben asegurarse de que sus resultados incorporen un marcado en un formato legible por máquina que permita detectar que el contenido ha sido generado o manipulado mediante inteligencia artificial. Para los sistemas de IA que ya estaban en el mercado antes del 2 de agosto, el plazo para cumplir con la obligación de marcado legible por máquina se ha extendido hasta el 2 de diciembre de 2026.
El motivo de este cambio parte de la lucha de la UE ante el auge de los deepfakes. Si una empresa utiliza un sistema de IA para generar o manipular una imagen, vídeo o audio que constituya un deepfake, deberá informar de que dicho contenido ha sido creado o modificado artificialmente. La información debe presentarse de manera clara y distinguible, a más tardar en el momento de la primera exposición.
Además, debes tener especial cuidado si utilizas IA para crear contenidos destinados a redes sociales, campañas publicitarias o comunicaciones de tu negocio, sobre todo cuando el resultado puede confundirse con contenido auténtico.
Chatbots y otros sistemas de IA
Las imágenes y los vídeos no son los únicos elementos que contempla la normativa. Cada vez más negocios incorporan chatbots basados en inteligencia artificial para atender a sus clientes, resolver preguntas frecuentes o prestar asistencia durante una compra.
La Ley de IA establece que los proveedores deben garantizar que los sistemas destinados a interactuar directamente con personas estén diseñados de forma que estas sepan que están hablando con una inteligencia artificial, salvo cuando resulte evidente para una persona razonablemente informada teniendo en cuenta las circunstancias y el contexto.
De esta forma, si vas a incorporar este tipo de soluciones a tu empresa, la transparencia vuelve a convertirse en un elemento fundamental. Tus clientes deberían poder distinguir cuándo están interactuando con determinados sistemas de IA y cuándo hay una persona detrás de la conversación.
También existen obligaciones específicas para otros usos mucho más sensibles, como determinados sistemas de reconocimiento de emociones o categorización biométrica, donde el responsable del despliegue debe informar a las personas expuestas. Además, la Ley de IA establece requisitos específicos para los sistemas considerados de alto riesgo, por lo que las obligaciones de una empresa dependerán enormemente del uso que haga de esta tecnología.
Es importante recordar que contratar una herramienta de IA no traslada automáticamente todas las obligaciones al proveedor. Quien utiliza la tecnología conserva obligaciones propias, como informar sobre deepfakes o textos de interés público. Para estos últimos, existe una excepción relevante: no se exige la divulgación cuando el texto ha sido sometido a una revisión humana o control editorial real y una persona física o jurídica asume la responsabilidad editorial de su publicación.
Como habrás visto, la normativa en Europa se ha endurecido mucho. Así que, si generas contenidos (ya sean imágenes o vídeos) o utilizas agentes de IA en servicios de atención al cliente, revisa tus procesos y, cuando corresponda, informes a tus clientes de ello para evitar problemas.
En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir las novedades en la Ley de IA y cómo puede afectar esta a tu negocio si utilizas contenidos o herramientas basados en inteligencia artificial.