No siempre se tiene en cuenta y puede acabar convirtiéndose en un lastre para la productividad de equipos enteros. La amistad no es un valor despreciable en la empresa.

Aunque el debate académico y profesional acostumbra a poner el foco en el "enchufismo" y la endogamia, e incluso en la felicidad, tener amigos más que compañeros representa un ingrediente competitivo clave para muchas organizaciones.

Hoy en MÁSMÓVIL Negocios recurrimos a los datos para arrojar un poco de luz sobre el papel real de la amistad en la consecución de objetivos empresariales.

Amistad en la empresa

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Valor de retorno infinito

No requiere ninguna inversión y es capaz de cambiar por completo el rendimiento de un equipo. La presencia de la amistad en la oficina ha sido estudiada durante décadas siempre con el mismo resultado.

Según un estudio de LinkedIn publicado en 2014, el 46% de los empleados que sienten tener amigos en el trabajo se sienten más felices, y esta, a su vez, deriva en un aumento de la productividad.

Cuando los empleados son más jóvenes, de entre 18 y 24 años, el porcentaje asciende hasta el 57%.

Otro estudio, en esta ocasión de la encuesta europea de condiciones de trabajo de Eurofund, concluyó en 2015 que el 72% de los trabajadores aseguran recibir apoyo social de sus compañeros, y el 52% afirma ser respaldado por sus superiores.

"Los equipos formados por amigos tienden a ser más productivos que aquellos que se integran por compañeros sin afinidad especial", sostiene Binzneo HR.

Esta proveedora de software de recursos humanos comprobó en un estudio propio que la amistad puede traducirse en una mejora de hasta el 12% en los resultados de una compañía. Y no solo eso.

La calidad del trabajo realizado por los empleados más integrados en el equipo llega a mejorar en siete veces. No se trata tanto de la amistad, como sí de los sentimientos que se descuelgan de esta.

Y es que, hablamos de un estado emocional compartido por varios a individuos, que terminan por reforzar lazos y por alinear sus intereses con los de la empresa. Por eso no extraña que el 7% de los trabajadores más contentos aseguren estar más comprometidos.

 

Prevención en la toma de decisiones

En muchas ocasiones las políticas internas de la empresa determinan la configuración o no de un sentimiento de equipo. Este es un fin más o menos asequible que no tiene porqué ser obligado en empresas exitosas.

El problema surge cuando los trabajadores no perciben ningún tipo de amistad o valor similar en la oficina. Pues esto acostumbra a traducirse en sentimientos encontrados e incomodidad.

Crece el absentismo, el retraso en las entregas y llegan a aparecer figuras tóxicas que contaminan a otros empleados.

¿Qué puede hacer la empresa? Si bien en muchos casos el despotismo y el desprecio entre jerarquías es evidente, en otras ocasiones el problema es sutil e incluso imperceptible a no ser que se pregunte directamente a los trabajadores.

En ese sentido los gerentes pueden proponer ejecutar una encuesta de clima laboral; un simple documento que circula dentro del equipo a analizar, y que permite conocer si existe el compañerismo deseado.

Es decir:

  • Conocer las necesidades de los empleados
  • Aumentar su bienestar
  • Reducir el riesgo en la toma de decisiones
  • Contribuir al desarrollo de los equipos
  • Detectar los conflictos
  • Aumentar la rentabilidad
  • Analizar el trabajo de la compañía y crear informes

 

Amistad sí, pero con mesura

Si no se controla, la amistad acaba derivando en un exceso de confianza. Cuando entre el empleado y el jefe no hay un respeto de cargos jerárquicos, las responsabilidades se diluyen y la calidad del trabajo termina mermando.

"Esta relación de amistad es complicada, tanto por la falta de objetividad en momentos concretos, como por el recelo de quienes no son amigos", explica Gina Aran, profesora de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la UOC.

"En caso de existir amistad entre el jefe y el empleado, es imprescindible que desde el primer momento ambos consensuen los roles de cada cual y queden claras sus atribuciones".

Además, la amistad intensa suele darse solo entre unos pocos miembros del equipo. Lo que tardo o temprano se convierte en recelo y escisiones dentro de departamentos que comparten objetivos.

"En algunos casos, se puede llegar a extremos en que las personas amigas se aíslan como grupo y forman un reino de taifas, que resulta perjudicial para las relaciones y los procesos de trabajo", añade Aran.

 

Dejarse llevar por la intuición

No existen manuales circunscritos porque cada empresa es única, y cada trabajador porta unas relaciones que no se pueden generalizar al ámbito empresarial.

Un buen líder es aquel que conoce a sus empleados y que es capaz de identificar cuando algo no marcha bien. Sin necesidad de estudios ni artificios burocráticos.

"Cada caso, cada situación es única", aclara Jonathan Dias, Responsable de Marketing de Bizneo HR. "No es lo mismo que tu jefe sea un amigo de toda la vida y que las fronteras se diluyan, que entablar una amistad nueva dentro de la oficina".

Establecer el límite adecuado de la amistad es complejo, y solo cuando la productividad cae drásticamente, o se producen conflictos internos, es fácil de configurar.

 

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Y tú, ¿trabajas la amistad en la oficina?