Su conceptualización es reciente, pero la práctica lleva detectándose desde hace décadas. La gamificación, el proceso de utilizar mecánicas lúdicas de juego para resolver cuestiones de negocio, se ha convertido en una tendencia crucial para aquellas empresas preocupadas por la satisfacción de sus empleados y la productividad derivada. Ahora bien, de acuerdo con un estudio de Gartner publicado en 2011, el 80% de estos proyectos fracasan. ¿Por qué?

Aunque en la técnica es fácil de comprender, en su materialización, la conjunción de un sistema eficiente requiere de conocimientos profusos y detallados. Y sí, la motivación también entronca con la productividad. Ahora bien, su escaso recorrido, y métodos poco ortodoxos, siguen generando cierta resistencia en el tejido empresarial. Si todavía eres reacio a la gamificación en las empresas, aquí mostramos pruebas fehacientes de sus beneficios a través de casos y estudios reales.

Gamificación en la empresa

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Un método de aprendizaje infalible

En un entorno cada vez más digitalizado, la búsqueda de una eficiencia sobre la producción ha encontrado soluciones innovadoras. Y en ese sentido, el aprendizaje del empleado ha abandonado paulatinamente los procesos de repetición y memorización clásicos, para apegarse a técnicas dinámicas y adaptativas.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Colorado publicado el pasado 2011, los métodos instituidos desde la gamificación aumentaban un 20% la eficiencia de los trabajadores tras el periodo de formación, un 14% la retención de conocimientos basados en habilidades, un 11% lo de conocimientos factuales, y un 9% la de conocimientos generales.

¿Crees que este tipo de soluciones solo complican el día a día de tu negocio? Los estudios sugieren que sería interesante un reposicionamiento de todos aquellos negocios escépticos. No es cuestión de asumir una dependencia plena a este tipo de técnicas, pero sí de generar herramientas encaminadas hacia la motivación de los empleados desde un plano más intrínseco, y por tanto duradero.

 

De la motivación a la productividad

Un trabajador contento es un trabajador más productivo. Los sistemas lúdicos internos, especialmente los basados en logros, generan una competitividad sana que hace de los objetivos empresariales metas personales más perseguidas en términos autónomos. La motivación induce proactividad y un incremento de la autoestima a la hora de enfrentar situaciones complicadas o exigentes.

Eso mismo fue lo que quiso comprobar LiveOps, una empresa de centros de llamadas en la nube. Sus empleados, distribuidos por todo el mundo, eran conocidos por su baja moral debido a una rotación de entre el 43% y el 70%. El fundador de Bunchball, Rajat Paharia, puso a prueba la gamificación en empresas creando una app de recompensas en base a metas de entrenamiento, tiempos de llamada, y KPI's de calidad.

Tras una semana de testeo, el 80% de los agentes optaron por inscribirse en el programa, y tres de cada cuatro regresaban cada dos semanas. Aquellos involucrados terminaron rindiendo con un 23% más de productividad en comparación con sus compañeros ajenos a la aplicación, y lograron incrementar un 9% la satisfacción del cliente.

 

Gamificación: una cuestión de cultura

Aunque los estudios sobre los efectos de la gamificación sobre la productividad todavía son algo prematuros, las pruebas existentes devuelven resultados objetivos. Pero entonces, ¿qué está provocando la lentitud en la adaptación de las empresas? La respuesta se encuentra en la cultura y el diseño de la metodología.

Manuel Primo, director del Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la Universidad Europea asegura que gran parte de los problemas se deben a la falta de tiempo y accesibilidad. "La formación presencial está siendo un problema, por los desplazamientos, el tiempo de la jornada laboral.... El futuro está en la formación online".

Desde las esferas directivas también existe cierta resistencia a abandonar mentalidades de tintes fordistas, y es precisamente desde ellos desde donde tienen que nacer las metodologías apropiadas para la gamificación. En el libro "Gamificación: revoluciona tu negocio con las técnicas de los juegos", Kevin Werbach propone un proceso de diseño dividido en seis pasos:

  1. Definición de los objetivos del negocio
  2. Definición de conductas objetivo y métricas
  3. Descripción de los jugadores
  4. Desarrollo de ciclos de actividad
  5. Preservación del componente lúdico
  6. Implantación de herramientas apropiadas.

 

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Y tú, ¿ya aplicas la gamificación en tu empresa?