En cualquier entorno de trabajo es normal que surjan pequeños problemas o errores. El problema es que muchas malas prácticas comienzan como una excepción aparentemente inofensiva y terminan convirtiéndose en la forma habitual de trabajar. Y esto es justo lo que explica la normalización de la desviación, un mal a evitar en tu negocio.

Hablamos de ese acto de compartir una contraseña de forma puntual mientras se da acceso a los nuevos empleados, y acaba siendo la contraseña de varios compañeros, o esa factura sin pagar que se vuelve un habitual. Este proceso y puede afectar a cualquier empresa, con independencia de su tamaño. El peligro no está únicamente en incumplir una norma, sino en dejar de percibir que algo se está haciendo mal porque, hasta ese momento, no ha tenido consecuencias visibles.

Qué es la normalización de la desviación

Este fenómeno se produce cuando una práctica que se aleja de los procedimientos establecidos comienza a aceptarse como normal dentro de una organización. Si se repite varias veces sin provocar un incidente, el equipo puede llegar a la conclusión de que el riesgo era exagerado o de que esa norma no resultaba tan importante.

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El concepto fue desarrollado por la socióloga Diane Vaughan al estudiar las decisiones organizativas que precedieron al accidente del transbordador espacial Challenger en 1986.

Su investigación mostró que determinados indicios técnicos preocupantes habían aparecido anteriormente sin causar una catástrofe. El problema es que la ausencia de consecuencias inmediatas provocó una cadena de errores donde el riesgo se aceptó como parte del funcionamiento habitual.

Si bien es cierto que este caso es extremo, este fenómeno se da en situaciones mucho más corrientes, especialmente dentro de una empresa. El ejemplo de compartir accesos por comodidad es uno de los más habituales.

El problema es que haber tenido suerte no convierte una conducta arriesgada en segura. Únicamente significa que sus posibles consecuencias todavía no se han producido. Lo peligroso es que no aparece porque alguien decida deliberadamente poner en peligro la empresa. Lo habitual es que comience con una solución rápida ante una urgencia, y el equipo encuentra un atajo que permite resolver el problema inmediato.

Cómo evitar la normalización de la desviación en tu negocio

La solución no pasa por crear más normas, sino en contar con procedimientos claros, útiles y proporcionados al riesgo. Un sistema demasiado complejo favorece los atajos porque resulta imposible aplicarlo bajo presión.

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Cada control que implementes debería tener una finalidad comprensible y una persona responsable de comprobar que continúa siendo necesario y eficaz. Y debes revisar siempre las excepciones.

Cuando sea necesario apartarse de un procedimiento, la decisión debería quedar registrada junto con su motivo y las medidas adoptadas para reducir el riesgo. Así podrás impedir que una solución temporal se convierta silenciosamente en una nueva costumbre.

Y muy importante: los responsables deben dar ejemplo. No resulta coherente exigir que se sigan los procesos y, al mismo tiempo, pedir que se ignoren cuando hay prisa.

Por último, es recomendable aprender de los pequeños fallos. No hace falta esperar a que se produzca una crisis para revisar una forma de trabajar, así que aprovecha cualquier incidencia menor para aprender.

En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es la normalización de la desviación, cómo puede afectar a tu empresa y qué medidas puedes adoptar para impedir que una excepción termine convirtiéndose en un riesgo habitual.

Y tú, ¿conocías este concepto?