Estar disponible se ha convertido en una especie de medalla invisible dentro de muchas empresas. Coger una llamada fuera de horario, responder a un correo por la noche o revisar el móvil en vacaciones puede parecer una muestra de compromiso, aunque realmente es un problema. Debes evitar a toda costa la cultura de la disponibilidad permanente, si no quieres sufrir el temido burnout (“quemarse” por saturación laboral): trabajar fuera de tu horario es la chispa que acabará por encender la llama.
Qué es la cultura de la disponibilidad permanente
Esta cultura se basa en la idea de que una persona debe estar conectada casi siempre para demostrar responsabilidad, implicación o productividad.
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No hablamos de atender una emergencia real ni de resolver una situación excepcional, sino a vivir como si todo pudiera pasar a cualquier hora y como si cualquier mensaje necesitara una respuesta inmediata.
En el caso de emprendedores, autónomos y pequeños negocios, esta dinámica puede aparecer con mucha facilidad: responder llamadas o atender correos en sus vacaciones, etc. Sí, demuestra implicación total, pero se no conseguirá desconectar, e incluso es posible que acabe con una depresión posvacacional por no haber tenido un descanso adecuado.
Cuando una empresa está empezando o depende mucho de una persona concreta, es normal querer estar encima de todo. El problema llega cuando esa actitud se mantiene en el tiempo y acaba afectando al descanso, a la concentración y a la forma de tomar decisiones.
La disponibilidad permanente da sensación de control, transmite rapidez al cliente y reduce la incertidumbre. Pero esa sensación suele tener un coste, ya que cuando el trabajo entra en todos los espacios de la vida, deja de haber momentos reales de desconexión. Y sin desconexión, tarde o temprano aparecen el cansancio, el estrés y la pérdida de ilusión por el trabajo.
Por qué esta cultura perjudica al negocio
La cultura de la disponibilidad permanente también impacta en el funcionamiento del negocio. Aunque pueda parecer lo contrario, estar siempre disponible no significa trabajar mejor ni ofrecer un servicio más profesional.
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Una de las primeras consecuencias es la pérdida de concentración. Las interrupciones constantes rompen el ritmo de trabajo y hacen que cualquier tarea requiera más tiempo. Si cada mensaje se atiende al momento, el día acaba dividido en pequeños fragmentos.
También puede generar una comunicación más desordenada con correos enviados a cualquier hora y que provocan una respuesta inmediata, aunque no se exija. Y esta respuesta puede ser errónea, y muy diferente a cómo habrías respondido si estuvieras al 100 % de tus capacidades.
Y ya sabemos que el descanso es básico. Nadie toma buenas decisiones si vive en un estado continuo de alerta, porque no puede mantener la creatividad, la paciencia y la energía si no tiene momentos reales para parar.
Cómo evitar la cultura de la disponibilidad permanente
Evitar la cultura de la disponibilidad permanente te ayudará a trabajar mejor, a responder con más criterio y a dar un servicio más ordenado. Lo más importante es establecer horarios de comunicación. No debes trabajar fuera de tu horario laboral excepto en casos muy particulares, como una urgencia que realmente dependa de ti su solución.
También debes aprender a diferenciar lo urgente de lo importante. No todo lo importante necesita una respuesta inmediata, así que pospón los asuntos que puedan esperar al día siguiente. Además, aunque cueste, debes (aprender a) delegar. Si no confías en tu equipo, puede que sea necesario plantearse un cambio organizacional.
Por último, la tecnología puede ayudar mucho si se utiliza con sentido. Por ejemplo, puedes programar correos para que se envíen dentro del horario laboral, y lo mismo para tus redes sociales; también, activar respuestas automáticas durante ausencias o usar herramientas de gestión de tareas que te ahorrarán tiempo.
En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es la cultura de la disponibilidad permanente y cómo evitarla para que tu negocio funcione mejor sin depender de estar siempre conectado. Recuerda que trabajar más horas y estar disponible siempre no significa dar mejor servicio.