Incorporar a una persona a una empresa nunca debería ser una decisión impulsiva. Incluso cuando hay mucho trabajo, los plazos aprietan y el equipo necesita apoyo cuanto antes, contratar deprisa puede acabar generando más problemas de los que resuelve.
Ya te hemos hablado de la importancia de saber detectar, reclutar y retener el talento para tu negocio. Y es que una mala elección implica costes económicos, tiempo de formación, desgaste para el resto de la plantilla y posibles efectos sobre el ambiente laboral.
Por eso, cada vez más empresas aplican una metodología muy efectiva: contratar lento y despedir rápido. Esto no significa alargar los procesos de selección sin motivo ni prescindir de una persona ante el primer error, sino tomarse con calma las decisiones importantes, valorar bien cada incorporación y actuar con determinación cuando una relación laboral no funciona, después de haber analizado la situación de manera justa.
Qué significa realmente contratar lento
Contratar lento consiste en dedicar el tiempo necesario a conocer a los candidatos y comprobar si encajan con las necesidades del negocio. La experiencia profesional y los conocimientos técnicos son importantes, pero no deberían ser los únicos criterios de selección.
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Y es que una persona puede tener un currículum excelente y, aun así, no adaptarse a la forma de trabajar de la empresa. También puede ocurrir lo contrario: un candidato con menos experiencia puede demostrar una gran capacidad de aprendizaje, iniciativa y compromiso.
Por eso, antes de iniciar un proceso de selección debes definir con claridad qué necesita realmente el negocio. Muchas contrataciones fallan porque el puesto no está bien planteado desde el principio. Se busca a alguien sin haber concretado sus responsabilidades, los objetivos que deberá alcanzar o las habilidades necesarias para desempeñar el trabajo.
En cambio, si tu empresa o negocio sabe exactamente qué perfil necesita, será más sencillo hacer las preguntas adecuadas durante las entrevistas y comparar las candidaturas con criterios objetivo, lo que reducirá la posibilidad de contratar por intuición, por urgencia o por una buena primera impresión.
Contratar lento también significa escuchar a varias personas del equipo. La opinión de quienes van a trabajar directamente con el nuevo profesional puede aportar información muy valiosa. Al fin y al cabo, una incorporación afecta a la dinámica de todo el grupo, no solo al responsable de la contratación.
Despedir rápido no significa actuar sin reflexión
Despedir rápido no debe interpretarse como una invitación a tomar decisiones precipitadas o injustas. Antes de valorar un despido, tu empresa debe comprobar si la persona ha recibido instrucciones claras, formación suficiente y recursos adecuados.
También es necesario analizar si los objetivos marcados son realistas y si se ha comunicado correctamente qué aspectos debe mejorar. Y es que muchas veces se detecta un problema de rendimiento que podría resolverse mediante una conversación sincera, un cambio de responsabilidades o un plan de seguimiento.
No obstante, cuando se ha ofrecido apoyo, se han comunicado las expectativas y no existe una mejora, retrasar la decisión puede perjudicar a todo el negocio. Por ello, debes despedir rápido y evitar mantener durante demasiado tiempo a una persona que no encaja en el puesto, ya que genera costes y transmite un mensaje negativo al resto del equipo.
Contratar lento y despedir rápido no consiste en aplicar una fórmula rígida. Ten en cuenta siempre que cada puesto y persona requieren un análisis diferente; y que una persona puede bajar su rendimiento por problemas personales.
La prudencia es necesaria para no tomar decisiones basadas en la urgencia o en impresiones superficiales. Y para conseguir ese equilibrio, el negocio debe definir procesos de selección, evaluación y seguimiento. Cuanto más claros sean estos procedimientos, menos dependerán las decisiones de la improvisación.
Por último, recuerda que cada incorporación tiene la capacidad de transformar un negocio. Por eso, dedicar tiempo a elegir y gestionar bien a las personas no es una pérdida de tiempo, sino una inversión en el futuro del proyecto.
En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir la importancia de contratar lento y gestionar el talento con criterio para tomar mejores decisiones y construir un equipo que contribuya al crecimiento de tu negocio.