A la hora de dirigir un proyecto o negocio, conocer el flujo de trabajo es fundamental para mejorar la productividad, reducir retrasos y ofrecer un mejor servicio al cliente. Hay todo tipo de metodologías para ello, y hoy vamos a analizar la ley de Little: descubre qué es y cómo funciona en los negocios.

Qué es la Ley de Little

Muchas empresas intentan resolver los problemas de flujo de trabajo aumentando recursos sin analizar antes qué está ocurriendo realmente en sus procesos. La ley de Little te ayudará a comprender esa relación de una forma sencilla y a descubrir cómo equilibrarla.

Hablamos de una fórmula que relaciona tres elementos: la cantidad de trabajo que hay dentro de un sistema, el ritmo al que se completa ese trabajo y el tiempo medio que tarda en finalizarse.

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Su fórmula básica es la siguiente: Trabajo en curso = tasa de producción × tiempo de ciclo

En inglés suele expresarse como L = λ × W, donde L representa el número medio de elementos dentro del sistema, λ es la tasa media de llegada o salida y W corresponde al tiempo medio que cada elemento permanece dentro del proceso.

Veamos un ejemplo. Supongamos que una empresa recibe una media de diez pedidos al día y tarda tres días en completar cada uno. Esa empresa tendrá una media de treinta pedidos activos dentro de su sistema.

Esos pedidos pueden encontrarse en diferentes etapas. Algunos estarán pendientes de preparación, otros se estarán empaquetando y otros estarán listos para enviarse. Lo importante es que todos forman parte del trabajo en curso.

Esta ley permite analizar los procesos empresariales desde una perspectiva global. De esta manera, te permite ver cómo se mueve el trabajo dentro de todo el sistema.

Otro ejemplo sería una agencia de marketing que gestiona veinte proyectos al mismo tiempo. Si el equipo completa una media de cinco proyectos al mes, cada proyecto permanecerá en el sistema durante aproximadamente cuatro meses. Si la agencia acepta más encargos, pero sigue terminando únicamente cinco proyectos mensuales, el tiempo de entrega aumentará. No importa que el equipo tenga más tareas asignadas o que parezca estar más ocupado. La capacidad real para finalizar proyectos no ha cambiado.

Este es uno de los principales aprendizajes de la ley de Little: estar ocupado no es lo mismo que avanzar. Una empresa puede tener muchas tareas abiertas y, al mismo tiempo, entregar poco trabajo terminado.

Cómo aplicar la ley de Little en tu negocio

Primero debes definir con claridad el proceso que quieres analizar. Puede ser la preparación de pedidos, la gestión de incidencias, el desarrollo de proyectos, la captación de clientes o cualquier otra actividad con un inicio y un final identificables.

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El siguiente paso es medir cuántas tareas o elementos hay dentro de ese proceso. Es importante contar todo el trabajo en curso, aunque esté detenido o pendiente de una respuesta externa. Recuerda que luego tendrás que calcular cuántas tareas se completan durante un periodo concreto.

Por último, analiza cuánto tarda cada tarea desde que entra en el sistema hasta que sale. No debes medir únicamente el tiempo de trabajo activo. También debes incluir las esperas, las revisiones y los periodos en los que la tarea permanece bloqueada.

Una vez tengas estos datos, podrás estudiar qué ocurre si reduces el trabajo en curso, aumentas la capacidad o eliminas alguno de los cuellos de botella.

En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es la ley de Little, cómo funciona en los negocios y de qué manera puede ayudarte a reducir tiempos de espera, organizar mejor el trabajo y mejorar la productividad de tu empresa.

Y tú, ¿conocías la ley de Little?