Con Internet se han abierto cortinas echadas durante décadas. Las empresas están 24 horas del día expuestas al público y la reputación es un valor tangencial para el éxito de cualquier negocio.

No es extraño que en los últimos años haya surgido en muchas organizaciones el área o departamento de Compliance; un espacio de monitorización para el comportamiento propio.

Y es que, tan importante es poseer unas normas éticas aceptables a nivel social, como unas herramientas de seguimiento que aseguren el cumplimiento tanto de estas como de las regladas a nivel legal y económico.

Hoy en MÁSMÓVIL Negocios ahondamos en esta cuestión y recuperamos algunas de las recomendaciones más interesantes de los profesionales.

Compliance

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De dónde viene y a dónde va

Al igual que detrás de los mensajes debe existir un comportamiento coherente, detrás de la actividad general ha de haber una responsabilidad administrativa fehaciente.

Aunque durante la segunda mitad del siglo XX las empresas comenzaron a ser más conscientes de su responsabilidad en el sistema socioeconómico, las lógicas antológicas con las que se regían impedían la transparencia necesaria para ablandar el distanciamiento frente al consumidor.

En los 70 y 80 se sucedieron una serie de escándalos de corrupción en Estados Unidos que evidenciaron el problema, y que impulsaron el dictado de la Foreign Corrup Practices Act (FCPA).

Esta sirvió como sustento legal en materia de sobornos, libros y registros que impulsaron la base del Compliance más proactivo y genuino. Eso sí, para que llegara a España todavía habría que esperar bastante.

 

El Compliance en la península

Y es que, no fue hasta principios de los 2000 cuando, principalmente corporaciones referentes del sector farmacéutico y financiero, empezaron a prodigar con la cultura del cumplimiento más formal.

Se trataba de organizaciones sujetas a una gran cantidad de leyes y normativas, que necesitaban de una publicidad manifiesta para transmitir su responsabilidad a la esfera pública.

Por eso el resto de empresas no se contagiaron de la fiebre por el Compliance hasta que no tuvieron un incentivo real para hacerlo.

En 2010 la entrada en vigor de la Ley Orgánica 5/2010 de la Reforma del Código Penal introdujo la responsabilidad penal de la persona jurídica, convirtiendo la inacción en un peligro con consecuencias para las compañías.

Ya no se trataba solo de un cultivo interesado de intangibles, sino también de una prevención penal con beneficios evidentes. La sensibilidad ética y moral llegaría con el tiempo, y tal y como recoge Deloitte, ahora es "una disciplina que se ve prioritaria desde la alta dirección".

 

¿Cuál es el objetivo del Compliance?

El cumplimiento de las reglas inscritas en el marco normativo va mucho más allá de una simple tarea burocrática y coyuntural.

Cuando una empresa decide dedicar recursos al área del Compliance está moldeando indirectamente su cultura corporativa, y creando el espacio para una filosofía de responsabilidad que se contagiará a todos los departamentos y acciones.

"Un buen gobierno corporativo protege el valor reputación de la compañía, tornándola más competitiva", explica la especialista en Derecho Penal, Lina Anllo, sobre la virtud de la consciencia.

"Es decir, el compliance nunca deberá ser visto como un "gasto" sino como una inversión a medio y largo plazo". En ese sentido, la partida será destinada a distintas tareas, siempre en el marco del cumplimiento:

  • Protección contra sanciones.
  • Prevención de actos ilegales.
  • Contención rápida de daños ante delitos ya cometidos.
  • Creación de una cultura corporativa sostenible, ajustada a la ética y a la ley.
  • Mayor compromiso de la empresa con sus valores definidos.

 

La puesta en práctica

En España la importancia del Compliance en las empresas está directamente relacionado con el tamaño de la plantilla; cuanto más grandes más responsabilidad y más peso del área de cumplimiento.

De acuerdo con datos de Deloitte, en la península el 78% de las organizaciones con más de 5.000 empleados cuentan con una función dedicada a esta cuestión.

El porcentaje, sin embargo, se reduce hasta el 38% cuando las empresas tienen menos de 5.000 trabajadores.

En cuanto a la forma que adquiere la voluntad, lo más común es que haya un equipo especializado en Compliance, liderado por el Compliance Officer, y dependiente del consejo de administración.

Se trata de una unidad de trabajo independiente que opera con la mayor neutralidad y objetividad posible, y que no está sujeta a ningún cruce de intereses.

 

Pasos y elementos comunes

Además del Código Penal, para adoptar un sistema de gestión de Compliance se han de tener en cuenta las normas ISO 19600:2015 e ISO 37001:2016.

Esto no significa que la labor después se deba traducir de igual forma en todas las empresas, pero sí que existan algunos elementos comunes:

  • Política de cumplimiento dedicada.
  • Código de conducta
  • Evaluación de riesgos penales
  • Formación y comunicación específicas

En mercados con tradición como el norteamericano, no es extraño encontrar departamentos consolidados de Compliance, pero en España la labor se incluye en otros frentes relacionados.

La prevención de riesgos laborales, la protección de datos o el cultivo de los derechos del consumidor suelen estar cruzadas con elementos del campo del cumplimiento.

Por suerte para los negocios con menos conocimientos o recursos, la transformación digital también está ayudando a desarrollar el área del Compliance. ¿Cómo? Con herramientas de GRC (Governance, Risk & Compliance).

Este software automatiza procesos y se encarga de la monitorización de la actividad en base a marcos normativos ajustables. Con ello se logra más "eficiencia, trazabilidad y reducción de esfuerzos".

Con o sin ayuda tecnológica, el proceso para crear un modelo de Compliance siempre es el mismo. Este es el que ofrecen desde Anta Consulting:

  1. Definición y detección de los diferentes riesgos derivados de la actividad.
  2. Descripción detallada de los riesgos.
  3. Lista de los protocolos de actuación, políticas y recomendaciones para evitar cometer delitos.
  4. Documentación sobre la implementación del programa de prevención (contratos).
  5. Sistema disciplinario de multas y castigos.
  6. Descripción de los flujos de información y procedimientos de comunicación.
  7. Actividades de formación para la plantilla.

 

 

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Y tú, ¿ya conocías el valor del compliance en el mundo empresarial?