Uno de los problemas a la hora de emprender cualquier negocio o dirigir una empresa es la gestión del tiempo. Existen diferentes metodologías que nos ayudan a aprovechar al máximo las horas, pero perdemos mucho más tiempo del que deberíamos, y esta es justo la base de ley de Parkinson.
Tareas que podrían resolverse en unas horas se alargan durante días, reuniones que podrían ser breves se convierten en eternas y proyectos sencillos terminan ocupando más recursos de los necesarios. En este post analizamos todo lo que debes saber sobre la ley de Parkinson para que sepas cómo gestionar mejor tu tiempo.
Qué es la ley de Parkinson en los negocios
Este principio tiene un impacto muy claro tanto en la productividad como en los resultados. Según esta ley, el trabajo tiende a expandirse hasta ocupar todo el tiempo disponible para su realización.
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Es decir, si asignas una semana para completar una tarea que podrías hacer en dos días, lo más probable es que acabes tardando toda la semana. Y esto no sucede porque la tarea sea más compleja de lo que parecía, sino porque inconscientemente ajustamos nuestro ritmo al tiempo que tenemos.
Este concepto, formulado por Cyril Northcote Parkinson en los años 50, sigue siendo igual de válido hoy en cualquier entorno empresarial. De hecho, es uno de los principios más aplicados, ya que se manifiesta de muchas maneras.
Por ejemplo, en la gestión de equipos es habitual ver cómo los plazos amplios generan una falsa sensación de tranquilidad. El equipo siente que hay "tiempo de sobra" y eso reduce la urgencia, lo que a su vez afecta al enfoque y a la productividad. Y el resultado es que el trabajo se dilata, se añaden tareas innecesarias o se entra en una espiral de revisiones que no aportan valor real. En resumen: un estrés innecesario que se podía haber evitado.
Lo mismo pasa si gestionas tu propio negocio, ya que es fácil caer en la trampa de alargar tareas como preparar una propuesta, rediseñar una web o planificar una estrategia, ya que, sin una presión externa clara, el tiempo se estira y la productividad se resiente.
Por qué ocurre y cómo afecta a tu negocio
Ten en cuenta que este principio no tiene que ver con la pereza ni con la falta de disciplina. Es un comportamiento normal, ya que cuando percibimos que hay margen de tiempo bajamos la intensidad. Y cuando el tiempo es limitado, tendemos a concentrarnos mejor y a tomar decisiones más rápidas.
El problema es que, a largo plazo, la ley de Parkinson impacta directamente en el negocio, ya que los proyectos se retrasan, se consumen más recursos y, en líneas generales, se pierde agilidad empresarial.
Además, hay un efecto añadido: la sensación constante de estar ocupado sin avanzar realmente. Muchas empresas trabajan mucho, pero no necesariamente mejor, y esto provoca un gran nivel de estrés.
La buena noticia es que hay diferentes metodologías con las que podrás combatir la ley de Parkinson y ser más productivo.
Metodologías que te ayudan a evitar la ley de Parkinson
Si hay algo que funciona bien contra la ley de Parkinson es poner límites claros al tiempo y a la forma de trabajar. Para ello contamos con varias metodologías que te van a ayudar mucho a la hora de esquivar este problema y focalizar tus esfuerzos de forma efectiva.
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Una de las metodologías más conocidas es el método Pomodoro. Consiste en dividir el trabajo en bloques de 25 minutos con pausas cortas entre ellos. Puede parecer simple, pero funciona muy bien ya que, al saber que el tiempo es limitado, te centras más y reduces distracciones. Pásate por nuestra guía sobre el método Pomodoro porque te va a resultar muy útil
Otra opción muy práctica es el time blocking. Esta metodología parte de la idea de asignar franjas concretas del día a tareas específicas. Por ejemplo, reservar una hora para responder correos o dos horas para trabajo profundo sin interrupciones. Esto evita que el día se te vaya en pequeñas tareas dispersas y te obliga a ser más consciente de en qué estás invirtiendo tu tiempo. No dejes de leer nuestra guía sobre time blocking para aprovechar el tiempo.
Asimismo está recomendada la metodología OKR, ya que te ayuda a aterrizar tus ideas para definir lo que quieres conseguir y en qué plazo. Otra opción es dividir proyectos grandes en tareas pequeñas con entregas intermedia. De esta manera no tienes un único plazo lejano, sino que trabajas con hitos más cercanos que mantienen el ritmo y reducen la procrastinación.
Si conoces la ley de Parkinson vas a poder entender por qué esos proyectos que tenían tanto tiempo de margen acaban siendo un agobio innecesario. La mejor forma de contrarrestarla es ajustar los plazos de manera realista, pero exigente. Recuerda que no hay que generar un estrés innecesario, pero sí evitar márgenes excesivos.
En MASMOVIL Negocios esperamos haberte ayudado a entender qué es la ley de Parkinson en los negocios y cómo puede influir en la forma en la que gestionas tu tiempo y tus proyectos para mejorar los resultados.