Cuando tienes una idea de proyecto de negocio, es normal que te preocupe un asunto en particular: que alguien te copie. Es una reacción lógica, especialmente si crees que el producto o servicio que vas a ofrecer es único. Encontrar un océano azul no es tan fácil a día de hoy. Pero ¿se puede patentar una idea de negocio? En este post te damos todas las claves sobre qué puedes proteger.

¿Qué significa patentar una idea de negocio?

Una idea de negocio no se puede patentar, lo que se puede proteger mediante patente es una invención técnica concreta. Es decir, una solución nueva a un problema técnico que pueda describirse, fabricarse o utilizarse en la industria.

La Ley de Patentes española, a la que puedes acceder a través de este enlace, establece que son patentables las invenciones que sean nuevas, impliquen actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial.

proceso para solicitar una patente
Imagen libre de derechos (Unsplash)

También te puede interesar: Parálisis por análisis en los negocios: un mal a evitar

Esto no significa que tu negocio quede desprotegido por completo, pero debes elegir bien qué parte quieres proteger y mediante qué vía. Y en la mayoría de las situaciones, lo que sí podrás hacer es registrar una marca, proteger un diseño industrial, guardar un secreto empresarial o recurrir a un modelo de utilidad.

Cuando hablamos de patentar una idea de negocio, en realidad solemos referirnos a proteger aquello que hace que esa idea funcione de una manera nueva. Por ejemplo, no puedes patentar “una plataforma para vender productos sostenibles”, porque eso es un concepto de negocio.

Lo que sí podría estudiarse es si dentro de esa idea existe una solución técnica concreta. Por ejemplo, supongamos que creas un sistema de cierre para envases más práctico que el actual y que cumple con la normativa de la UE. Aquí sí que estamos hablando de un invento, y por lo tanto se puede patentar mediante un procedimiento concreto.

En resumen, para saber si puedes patentar un producto o servicio, hazte esta pregunta: ¿mi proyecto resuelve un problema técnico de una forma nueva o simplemente plantea una forma distinta de vender, organizar o comunicar algo? Si es así, no dudes en ir a la oficina de patentes. Si no es el caso, mejor intentar proteger las tecnologías que vas a implementar.

Qué no se puede patentar

Así, no todo lo valioso para una empresa puede protegerse con una patente. La legislación española excluye determinadas materias, y no se consideran invenciones, entre otras, los descubrimientos, las teorías científicas, los métodos matemáticos, las obras literarias o artísticas, los planes, reglas y métodos para actividades intelectuales, juegos o actividades económico-comerciales, los programas de ordenador como tales y las formas de presentar información.

En otras palabras, no puedes patentar un nuevo método para captar clientes, una estrategia de precios, una forma de organizar un equipo comercial o un sistema de descuentos: no son patentables por el simple hecho de ser originales. Pueden ser buenas ideas, incluso muy rentables, pero pertenecen al terreno del modelo de negocio, no al de la patente.

Algo parecido ocurre con el software. En España y en Europa, los programas de ordenador como tales no se patentan. Ahora bien, esto no significa que cualquier tecnología basada en software quede automáticamente fuera. Si el software forma parte de una solución técnica que resuelve un problema técnico, puede merecer un análisis más complejo. Si has creado un software que reduce el consumo de datos en el uso de plataformas de streaming, es totalmente patentable. Pero una interfaz más atractiva o que innove un poco respecto a tus competidores no es una idea patentable.

Cómo proteger una idea de negocio cuando no se puede patentar

Que una idea de negocio no sea patentable no significa que tengas que dejarla expuesta. Puedes proteger distintas partes de tu proyecto con herramientas diferentes. Por ejemplo, si tienes una marca, registra el nombre.

ideas de negocio online 2024
Imagen libre de derechos (Unsplash)

Lo mismo si has creado una imagen de producto muy diferenciada: puedes proteger su diseño industrial. También es importante documentar el desarrollo del proyecto. Guardar versiones, planos, prototipos, fechas, pruebas y correos te ayudará a demostrar cómo ha evolucionado tu idea y qué aportación has hecho.

Y recuerda que, si vas a hablar con proveedores, socios o posibles inversores, no compartas más información de la necesaria para evitar problemas en el futuro. Lo mejor es contactar con un abogado especialista si tienes dudas en tu caso.

En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué puedes proteger y qué no al patentar una idea de negocio.

Y tú, ¿sabías qué se puede patentar de una idea de negocio?