A la hora de dirigir un negocio, cuentas con todo tipo de metodologías con las que llevar a cabo tus operaciones. Ya te hemos hablado del pensamiento de segundo orden y ahora vamos a centrarnos en el pensamiento de tercer orden, una herramienta que te ayudará a tomar las mejores decisiones: descubre qué es y cómo aplicarlo en tu negocio.

Qué es el pensamiento de tercer orden

Cuando tomamos decisiones en un negocio, lo habitual es fijarnos en lo que va a pasar justo después. Por ejemplo, si contratas a una persona, tendrás más fuerza de trabajo. Pero las consecuencias de una decisión no terminan en el primer efecto visible, ya que suelen venir después otros efectos menos evidentes. Y es justo lo que enseña a anticipar el pensamiento de tercer orden.

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Hablamos de una forma de analizar decisiones teniendo en cuenta no solo lo que ocurrirá de manera inmediata, sino también qué pasará después de eso y qué consecuencias puede tener a medio y largo plazo.

Así que el pensamiento de tercer orden consiste en mirar más allá de la primera respuesta y preguntarse: “¿Y después qué?”. La idea es que esta metodología te ayuda a pensar de forma más profunda antes de actuar para evitar errores caros y ayudar a construir un negocio más sólido.

El pensamiento de primer orden se centra en la consecuencia más directa. Por ejemplo, una empresa decide bajar mucho sus precios para ganar clientes. La primera conclusión puede ser positiva: entran más pedidos y aumenta la facturación.

Sin embargo, si aplicamos un pensamiento de segundo orden, empezamos a ver otros efectos. Quizá los márgenes se reducen demasiado, el equipo tiene que trabajar más para ganar menos y algunos clientes empiezan a asociar la marca con precios bajos.

Y cuando damos un paso más y aplicamos el pensamiento de tercer orden, podemos preguntarnos qué ocurrirá con el posicionamiento del negocio dentro de seis meses, cómo afectará esa estrategia a la percepción de valor y si después será difícil volver a subir precios sin perder clientes.

La diferencia está en no quedarse en la superficie, y entender que una decisión que parece buena hoy puede crear un problema mañana. Y al revés: una decisión que parece incómoda al principio puede ser muy beneficiosa con el tiempo.

Cómo aplicar el pensamiento de tercer orden en tu negocio

Para aplicar este principio no debes convertir cada decisión en un estudio interminable. Se trata de entrenar una forma de pensar más completa, especialmente cuando la decisión afecta a aspectos importantes como precios, contratación, inversión, financiación, estrategia comercial, atención al cliente o posicionamiento de marca.

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La mejor forma de empezar es plantearte tres niveles de consecuencias antes de tomar una decisión importante. Primero, qué ocurrirá de forma inmediata. Segundo, qué reacción provocará esa primera consecuencia. Y tercero, qué escenario puede generar todo eso con el paso del tiempo.

Por ejemplo, supongamos que decides automatizar parte de la atención al cliente en tu negocio para ahorrar tiempo.

  • El primer efecto puede ser claro: reduces carga de trabajo y respondes más rápido.
  • El segundo efecto podría ser que algunos clientes resuelvan sus dudas con facilidad, pero otros se frustren si no encuentran una respuesta humana cuando la necesitan
  • El tercer efecto puede afectar a la confianza en tu marca, a la fidelización y a la recomendación boca a boca.

En MASMOVIL Negocios esperamos haberte ayudado a entender qué es el pensamiento de tercer orden y cómo aplicarlo para tomar decisiones más estratégicas y sostenibles. Como habrás visto, el secreto está en anticiparte a lo que provocará cierta decisión, más allá de ver las consecuencias a corto plazo.

Y tú, ¿conocías este concepto?