A la hora de dirigir un negocio, contamos con diferentes principios y metodologías que nos ayudan en la toma de decisiones. Y hoy queremos hablarte del pensamiento contrafactual aplicado a los negocios: una forma de pensar que nos hace mirar atrás y nos obliga a preguntarnos “¿Qué habría pasado si…?”. En este post analizamos todo lo que debes saber sobre este enfoque.
Qué es el pensamiento contrafactual en los negocios
El pensamiento contrafactual consiste en imaginar escenarios que no ocurrieron, pero que podrían haber ocurrido si alguna decisión, acción o circunstancia hubiera sido diferente. Es decir, hacerse preguntas pensando en errores del pasado, como qué habría pasado si hubiéramos lanzado antes ese producto, qué habría pasado si hubiéramos contratado a otra persona…. Esta forma de mirar hacia atrás tiene mucha utilidad para aprender y mejorar la toma de decisiones.
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La base de este enfoque se basa en comparar la realidad con una versión alternativa de los hechos. En una empresa, esto puede servir para entender mejor por qué algo funcionó, por qué fracasó o qué se podría hacer de otra manera la próxima vez.
Por ejemplo, supongamos que una tienda online que ha lanzado una campaña de rebajas y no ha conseguido las ventas esperadas. Una lectura superficial sería decir: “La campaña no ha funcionado”. Pero un análisis contrafactual permite profundizar en lo que ha podido suceder.
¿Cómo? Haciendo las siguientes preguntas: ¿qué habría pasado si la campaña hubiera empezado una semana antes? ¿Y si el descuento hubiera sido menor, pero se hubiera comunicado mejor? ¿Y si se hubiera segmentado el mensaje para clientes recurrentes y nuevos clientes? ¿Y si el problema no estaba en la oferta, sino en los gastos de envío o en la experiencia de compra?
Este tipo de preguntas te pueden ayudar a transformar un error en un aprendizaje. No vas a poder cambiar el pasado, pero sí te ayudará a mejorar en el futuro. Y es uno de los motivos por los que en el mundo empresarial el pensamiento contrafactual se utiliza mucho más de lo que parece. Está presente cuando un equipo revisa los resultados de un proyecto, cuando una empresa analiza por qué perdió una oportunidad comercial o cuando un emprendedor evalúa si tomó la decisión correcta al cambiar su modelo de negocio.
Una herramienta con más valor del que te imaginas
El pensamiento contrafactual tiene mucho valor para cualquier negocio. Muchas veces, una decisión correcta puede acabar en un mal resultado por factores externos. Igual que una decisión mal planteada puede salir bien por casualidad.
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La clave está en que, si solo nos fijamos en lo que ocurrió, corremos el riesgo de aprender la lección equivocada. Como podrás imaginar, una de las aplicaciones más útiles del pensamiento contrafactual en los negocios está en la toma de decisiones.
Antes de elegir una opción, debemos imaginar escenarios alternativos para que nos ayude a detectar riesgos que no se habían tenido en cuenta. Por ejemplo, antes de contratar a más personal, debes preguntarte qué pasaría si la demanda baja dentro de seis meses.
En muchos casos, las decisiones se toman con recursos limitados, poco margen de error y mucha presión. Así que, aunque el pensamiento contrafactual no elimine la incertidumbre, sí que te va a ayudar a decidir con más cabeza, ya que permite imaginar consecuencias, preparar planes alternativos y evitar que una decisión dependa solo de la intuición.
Eso no significa que haya que analizarlo todo hasta el infinito, ya que se puede incurrir en el riesgo de caer en la parálisis por análisis. Por eso, lo recomendable es utilizar este approach como enfoque práctico, no como excusa para retrasar decisiones.
En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es el pensamiento contrafactual y cómo aplicarlo de forma efectiva. Este enfoque es de lo más útil tanto en la toma de decisiones como para aprender de tus errores, por lo que no dudes en aplicarlo en tus operaciones diarias. ¡Notarás la diferencia!