Existen principios, metodologías y leyes que, aplicadas nuestra empresa, permiten que conozcamos mejor a la clientela. A un cliente le gusta sentir que tiene margen, que puede comparar y que no le están empujando hacia una única opción. En teoría, cuantas más alternativas tenga una persona, más fácil debería ser que encontrase justo lo que necesita. Sin embargo, en la práctica no siempre funciona así. Hoy analizaremos la paradoja de la elección, o por qué si tienes demasiadas opciones puede ser un problema.

Qué es la paradoja de la elección y por qué puede frenar las ventas

La paradoja de la elección apunta a que, cuando una persona tiene demasiadas opciones, en lugar de sentirse más libre, puede sentirse más confundida. Esa confusión genera dudas, y las dudas reducen las probabilidades de compra.

La valla de Chesterton
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En otras palabras: un exceso de opciones acaba bloqueando al cliente. Entra en la tienda, en la web o en el catálogo con intención de comprar, pero se encuentra con tantas variantes, precios, planes, packs, colores, servicios o condiciones que termina aplazando la decisión. Y cuando una compra se aplaza demasiado, muchas veces no se produce.

Esto también pasa con decisiones aparentemente simples. Un restaurante con una carta interminable puede hacer que el cliente tarde más en decidir, o una tienda online con demasiados filtros mal organizados puede hacer que el usuario abandone antes de encontrar lo que busca. El problema no es tener variedad, sino obligar al cliente a hacer demasiado esfuerzo para entenderla.

Veamos un ejemplo: un cliente entra en tu página para contratar un servicio para su negocio. Encuentra diez planes distintos, cada uno con varias condiciones, extras, descuentos temporales y letra pequeña. Al principio quizá piense que está bien tener tantas posibilidades, pero, a medida que compara, empieza a hacerse preguntas de qué servicio es mejor y acaba sintiéndose seguro. O lo que es lo mismo: un cliente con intención de compra abandona el proceso para ver tranquilamente qué es mejor.

Es un problema bastante habitual en todo tipo de sectores, pero especialmente en pymes, y es que muchas pequeñas empresas quieren demostrar todo lo que son capaces de ofrecer. Por eso llenan su web de servicios, categorías, promociones y mensajes distintos.

El problema es que el efecto puede ser el contrario, pues el cliente puede no entender rápidamente qué opción encaja mejor con sus intereses y necesidades, por lo que perderás esta venta.

Además, demasiadas opciones aumentan el miedo a equivocarse. Cuanto mayor es la variedad, mayor puede ser la sensación de que existe una opción perfecta escondida entre todas las demás. El cliente no quiere tomar una mala decisión, así que compara más, pregunta más, revisa más y, en muchos casos, acaba sin comprar.

También aparece otro factor: la fatiga de decisión. A lo largo del día tomamos muchas decisiones, algunas pequeñas y otras importantes. Cuando una empresa complica demasiado el proceso de compra, está pidiendo al cliente una energía que quizá ya no tiene. Si comprar exige leer demasiado, comparar demasiado o entender demasiados matices, el camino se vuelve pesado y seguramente pierdas la venta.Por eso, una oferta muy amplia no siempre vende más. Puede dar sensación de abundancia, pero también de desorden.

Formas de evitar la paradoja de la elección

El punto de partida es ordenar la oferta para que sea lo más cómoda posible para tu cliente.

Ley de Illich
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No es lo mismo decir “tenemos cinco modalidades de servicio” que decir “elige esta opción si estás empezando, esta si quieres crecer y esta si necesitas una solución más completa”. Y la diferencia está en que el segundo cliente está mejor informado para elegir fácilmente.

También ayuda mucho destacar una opción recomendada. Cuando todas las alternativas tienen el mismo peso visual y el mismo nivel de explicación, el cliente siente que debe analizarlas desde cero. En cambio, si una empresa señala cuál es la opción más popular, la más equilibrada o la más adecuada para cierto perfil, reduce parte de esa carga mental. Casi cualquier servicio con diferentes planes de precios destaca el más recomendable o el más vendido para evitar la paradoja de la elección. Ojo, eso no es manipular la decisión del cliente, sino orientándola y guiándola.

Otra estrategia útil es reducir el número de opciones visibles en el primer contacto. No hace falta mostrarlo todo de golpe, ya que puedes saturar al cliente. En cambio, si ofreces un primer contacto más suave, para luego ofrecer una oferta personalizada, el proceso será más sencillo.

Por último, el lenguaje también importa. A veces no hay demasiadas opciones, sino demasiada complejidad en la forma de explicarlas. Utiliza esta pregunta para saber si tu producto o servicio está bien explicado: ¿se entiende en menos de 10 segundos para tu público objetivo?

En MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es la paradoja de la elección, por qué demasiadas opciones pueden reducir las ventas y qué puedes hacer para evitar que tus clientes se bloqueen antes de comprar. Como habrás visto, la abundancia mal gestionada no se traducirá en más ventas. En cambio, la claridad te ofrecerá una gran ventaja competitiva.

Y tú, ¿conocías la paradoja de la elección?