Tomar decisiones en una empresa nunca ha sido una tarea sencilla. Y una de las mejores herramientas para tomar la decisión más adecuada en un negocio, es el pensamiento sistémico.
Así que vamos a contarte todo lo que debes saber sobre esta forma de pensar y cómo te puede ayudar en la toma de decisiones. Qué es el pensamiento sistémico y cómo te puede ayudar a entender la forma en la que se relacionan entre sí las distintas partes de una empresa.
Qué es el pensamiento sistémico
A menudo, lo que parece un problema aislado termina teniendo su origen en otro punto del negocio: una caída en las ventas puede estar relacionada con la atención al cliente, una rotación alta del equipo puede afectar a la productividad, o una mala planificación financiera puede frenar una buena oportunidad comercial.
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Y el pensamiento sistémico es una de las mejores herramientas para encontrar una solución adecuada. Pero antes, vamos a explicarte qué es con detalle. Cuando hablamos de qué es el pensamiento sistémico, nos referimos a una forma de analizar la realidad teniendo en cuenta las conexiones entre sus elementos.
De esta manera, la idea del pensamiento sistémico es evitar fijarnos únicamente en una parte concreta del problema, sino que debemos observar el sistema completo para tratar de entender cómo cada decisión influye en el resto.
En una empresa, ese sistema puede estar formado por personas, procesos, tecnología, proveedores, clientes, cultura interna, recursos económicos y objetivos estratégicos. Todo está relacionado de una forma u otra.
Por eso, una decisión que se toma en un departamento en particular, puede afectar a otro directamente. Por ejemplo, si reduces el presupuesto de marketing, las ventas caerán con total seguridad.
El pensamiento sistémico parte de esta idea: los problemas empresariales rara vez tienen una sola causa. Muchas veces son el resultado de varios factores que se retroalimentan.
Otro ejemplo de pensamiento sistémico: una empresa recibe muchas quejas de clientes, por lo que la primera reacción podría ser pensar que el equipo de atención no está haciendo bien su trabajo.
Sin embargo, al observar el sistema completo, se descubre que el problema viene porque la política de envíos es nefasta. Un problema en un departamento que ha sido provocado por un fallo en otro.
Esta forma de pensar te ayuda a evitar diagnósticos precipitados y muchas veces erróneos. ¿La razón? El pensamiento sistémico no quiere que busques culpables, sino que puedas entender qué está ocurriendo de verdad
De esta manera, sirve para ordenar situaciones complejas, ver patrones y tomar decisiones con más perspectiva. Veamos las características del pensamiento sistémico para que sepas cómo aplicarlo.
Las características del pensamiento sistémico para aplicarlo en tu negocio
Si quieres aplicar esta metodología o forma de pensar en tu negocio, debes conocer las principales características del pensamiento sistémico. Y una de ellas es que se centra en las relaciones, no solo en los elementos individuales.
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¿Qué significa? Que no debes analizar cada departamento de forma individual, sino de forma global, ya que si un área de negocio falla o se bloquea, el efecto se extenderá al resto.
Otra característica importante es la búsqueda de causas más profundas. Muchas decisiones empresariales se toman para resolver síntomas. Por ejemplo, si bajan las ventas, lo más lógico es pensar que hay que lanzar una promoción para revitalizar el volumen de negocio.
Pero, ¿y si el problema es más profundo? Lanzar esta promoción es un parche, pero no una solución. A lo mejor el problema es que tu equipo comercial no sigue una estrategia adecuada, o incluso que el producto o servicio que vendes no ofrece el rendimiento esperado.
De esta manera, el pensamiento sistémico busca analizar qué dinámicas están provocando esa situación para encontrar una forma de solucionarlo. Y no olvides que esta forma de esperar apuesta por el largo plazo.
Muchas decisiones pueden parecer buenas hoy, pero causar problemas en el futuro. Por ejemplo, si reduces costes ahorrarás dinero, pero si no revisas el impacto en la calidad, el remedio puede ser mucho peor que la enfermedad.
Además, el pensamiento sistémico favorece una visión más colaborativa. Como entiende que las áreas están conectadas, también invita a escuchar distintos puntos de vista. Y puedes sacar mucha información importante a través de tu fuerza de trabajo.
Por ejemplo, una persona de atención al cliente puede detectar problemas que dirección no ve, ya que no está tan metido en ese departamento. En resumen: cuanta más información se incorpora al análisis, mejor puede ser la decisión.
Como habrás visto, la gran ventaja del pensamiento sistémico es que ayuda a tomar decisiones menos impulsivas y más coherentes con la realidad del negocio. Así que no dudes en aplicar esta forma de pensar en la toma de decisiones de tu negocio.
Desde MASMOVIL Negocios esperamos haberte ayudado a entender qué es el pensamiento sistémico, cuáles son sus características principales y por qué puede mejorar la toma de decisiones empresariales en tu negocio.