Cuando diriges un negocio, cuentas con todo tipo de metodologías, leyes y conceptos que puedes aplicar en tus operaciones diarias. Y hoy queremos explicarte qué es el principio de incertidumbre de Heisenberg aplicado a los negocios.

Sorprende su origen, ya que es un principio de física cuántica, pero aunque parezca extraño, cada vez más empresas lo están aplicando en el sector, y con grandes resultados. Así que vamos a explicarte con detalle qué es el principio de incertidumbre de Heisenberg y cómo aplicarlo a tu negocio.

Qué es el principio de incertidumbre de Heisenberg en los negocios

En física cuántica, el principio de incertidumbre de Heisenberg afirma que el simple hecho de observar un fenómeno modifica su comportamiento. Es decir, medir algo cambia el resultado que obtenemos.

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Lo más curioso es que su aplicación en el mundo empresarial resulta sorprendentemente útil. De esta manera, cuando medimos el rendimiento de las personas o los procesos, inevitablemente influimos en cómo actúan.

Puede resultarte extraño, más cuando una de las bases de cualquier emprendedor es contar con KPI o indicadores de gestión medibles que permitan saber si una campaña ha tenido el éxito esperado, por ejemplo.

Y es que, cuando una organización introduce métricas para evaluar el desempeño, lo hace con la intención de mejorar resultados, identificar problemas y tomar decisiones informadas.

Sin embargo, la aplicación de este principio en este contexto pone de manifiesto que las personas no son sistemas neutros, sino que adaptan su comportamiento a aquello que se observa y se premia. La idea es aplicar este principio de incertidumbre a las métricas para tomarlas con un enfoque abierto a otras posiblidades más que las que dicen los números.

Ejemplos de principio de Heisenberg en los negocios

Veamos varios ejemplos del principio de Heisenberg aplicado a los negocios, que te ayudarán a comprenderlo.

Principio de incertidumbre de heisenberg
Imagen libre de derechos (Unsplash)

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Un ejemplo sencillo puede verse en los equipos comerciales. Si el único indicador de éxito es el número de llamadas realizadas, la lógica para aumentar el beneficio es que los profesionales aumenten el volumen de llamadas, pero no necesariamente la calidad de las conversaciones ni la probabilidad de cierre.

El resultado es que el dato de llamadas mejora, pero el negocio no siempre lo hace al mismo ritmo. Y la razón es que el problema no era tan sencillo, sino que, por ejemplo, había que mejorar el speech de tus equipos comerciales. Pero este dato no aparece en las métricas.

Algo similar ocurre cuando se mide la productividad únicamente por horas trabajadas. En ese caso, el equipo puede sentirse incentivado a prolongar su jornada en lugar de optimizar su eficiencia.

Claro está, el indicador mejora al haber más horas registrada, pero el valor real generado no necesariamente aumenta, o su crecimiento es desproporcionadamente menor al tiempo invertido.

Ten en cuenta que este fenómeno no implica que medir sea negativo. Al contrario, las métricas son esenciales para gestionar una empresa con criterio. El problema surge cuando se confunde el indicador con el objetivo real o cuando se simplifica en exceso la complejidad del trabajo humano.

De esta manera, el principio de Heisenberg en gestión nos obliga a reflexionar sobre qué medimos, cómo lo medimos y qué comportamientos fomentamos indirectamente, para que interpretemos los datos de forma mucho más efectiva.

Desde MASMOVIL Negocios esperamos que te haya resultado útil entender qué implica el principio de Heisenberg en gestión y por qué puede influir en la forma en que tu empresa define objetivos, mide resultados y toma decisiones.

Y tú, ¿ya conocías el principio de Heisenberg aplicado a los negocios?