El recurso más valioso en cualquier negocio es el tiempo, y contamos con todo tipo de metodologías para aprovechar las horas laborales. Pero no siempre cuanto más tiempo trabajas eres más productivo; esto es lo que dice la teoría de la gestión energética según Tony Schwartz: una forma diferente de entender el rendimiento que resulta mucho más humana y, sobre todo, más sostenible, que ha cambiado la manera en que muchos profesionales y empresas entienden su día a día.
Qué es la gestión energética de Tony Schwartz
La idea central de Tony Schwartz es sencilla de entender: no rendimos mejor gestionando el tiempo, sino gestionando nuestra energía. La razón es que el tiempo es finito y rígido, pero la energía, en cambio, se puede renovar, entrenar y proteger.
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Durante años se ha asumido que un buen profesional es el que aguanta más horas frente al ordenador, el que siempre está disponible y el que responde rápido a todo. El problema es que ese modelo ignora algo básico: no tenemos el mismo nivel de energía a lo largo del día ni podemos mantener la concentración de forma constante.
La gestión energética parte de reconocer que el rendimiento de calidad depende de cuatro tipos de energía: física, emocional, mental y de propósito. Cuando una de ellas falla el trabajo se resiente, aunque sigas “cumpliendo horario”.
- La energía física es la base de todo. Dormir poco, comer mal o no moverte acaba pasando factura, por muy motivado que estés. En un negocio esto se traduce en decisiones peores, más errores y una sensación constante de ir con lo justo. Tony Schwartz insiste mucho en que cuidar el cuerpo no es un lujo ni algo personal, sino una inversión directa en rendimiento profesional.
- La energía emocional tiene que ver con cómo nos sentimos mientras trabajamos. El estrés constante, la presión mal gestionada o un clima de trabajo tenso consumen muchísima energía. Cuando el día a día se vive desde la urgencia permanente, el cuerpo entra en modo supervivencia y la creatividad desaparece. En cambio, emociones como la calma, la confianza o incluso el entusiasmo actúan como auténticos multiplicadores del rendimiento.
- La energía mental se relaciona con la capacidad de concentrarse, pensar con claridad y tomar decisiones. En este apartado, Tony Schwartz rompe otro mito muy extendido: no somos buenos haciendo varias cosas a la vez. Saltar de una tarea a otra agota la mente mucho más rápido de lo que creemos. El trabajo profundo necesita bloques de atención sin interrupciones, algo cada vez más escaso en muchos negocios.
- Por último está la energía de propósito, quizá la más olvidada. Tiene que ver con el sentido que le damos a lo que hacemos. Cuando el trabajo conecta con valores personales o con un objetivo claro, la energía aumenta. Cuando todo se reduce a apagar fuegos o a cumplir sin más, el desgaste es inevitable. En un negocio, esta energía se nota mucho en la implicación del equipo y en la capacidad de resistir momentos difíciles.
Si tienes un negocio, lideras un equipo o quieres rendir mejor sin acabar agotado este enfoque te interesa, ya que es una forma más realista de trabajar alineada con cómo funciona el ser humano.
Desde MASMOVIL NEGOCIOS esperamos que te haya resultado útil descubrir qué es la gestión energética según Tony Schwartz y cómo aplicarla en tu negocio para aprovechar al máximo tus capacidades.