Durante años, las brechas de seguridad empresarial han sido muy reconocibles: contraseñas débiles, correos de phishing, dispositivos personales conectados a la red corporativa o aplicaciones instaladas sin permiso. Pero en los últimos tiempos ha aparecido un nuevo factor que que complica la escena: el uso desordenado de la inteligencia artificial dentro de las empresas empieza a pasar factura. Te contamos todo lo que debes saber sobre shadow AI.

Peligros de shadow AI en empresas

Copiar información de un cliente en una herramienta de IA para redactar un correo más rápido, pegar fragmentos de código interno para que un chatbot ayude a depurar un error o utilizarlo para resumir actas de reuniones o analizar datos comerciales... Todo es bienintencionado y busca ahorrar tiempo y trabajar mejor. El problema es que, en muchos casos, nadie ha definido qué se puede hacer, qué no y con qué herramientas.

entrenador de IA

También te puede interesar: ¿Qué estudiar para trabajar en el área de inteligencia artificial?

Shadow AI es una evolución de shadow IT, pero amplificado. Ya no hablamos solo de instalar un programa sin avisar, sino de introducir datos corporativos en sistemas que están fuera del control de la empresa, alojados en servidores de terceros y con reglas poco claras sobre qué se hace con esa información.

El punto de inflexión llegó cuando las herramientas de IA generativa se popularizaron de forma masiva. A partir de 2023, su adopción fue tan rápida que muchas organizaciones no tuvieron margen para reaccionar. Mientras los empleados descubrían que podían redactar textos, analizar documentos o generar código en segundos, las políticas internas seguían sin contemplar estos usos. El resultado es un desfase peligroso entre lo que se hace en el día a día y lo que la empresa cree que está pasando.

Riesgos informáticos, información sesgada y más

Lo más preocupante es que este uso indiscriminado no se limita a los chatbots más conocidos. La inteligencia artificial se cuela también a través de extensiones de navegador, funciones activadas por defecto en herramientas corporativas o soluciones aparentemente inofensivas que prometen mejorar la productividad.

A eso se suma la aparición de sistemas más avanzados, capaces de ejecutar tareas de forma autónoma sin supervisión constante. Si nadie vigila qué datos manejan o qué acciones realizan con ellos, el riesgo se multiplica.

Por otro lado están los riesgos en términos de seguridad informática. Introducir información confidencial en plataformas públicas implica perder el control sobre esos datos. Pueden almacenarse, utilizarse para entrenar modelos o quedar expuestos en caso de una brecha.

Además, no siempre está claro en qué país se procesan ni bajo qué legislación, lo que complica seriamente el cumplimiento normativo, especialmente en lo que respecta a la protección de datos personales.

Otro peligro es el de confiar ciegamente en los resultados de una IA, lo que puede llevar a errores estratégicos. Modelos entrenados con datos incompletos o sesgados pueden ofrecer respuestas convincentes, pero incorrectas.

Por otro lado el peligroso sesgo de la IA nos hace pensar que todas sus respuestas son perfectas, cuando no lo son en absoluto. Si esas respuestas se utilizan para tomar decisiones comerciales, financieras o legales, el impacto puede ser considerable.

Por último, tendencias como el vibe coding empiezan a ser un peligro. Utilizar herramientas de IA para programar sin una revisión adecuada acabará por introducir vulnerabilidades difíciles de detectar. Un fragmento de código que parece correcto puede abrir la puerta a ataques si no se analiza con criterio. A largo plazo, esto se traduce en productos menos seguros y en un aumento de los costes de mantenimiento y corrección.

Cómo evitar shadow AI

Cada vez más organizaciones reconocen haber sufrido incidentes relacionados con el uso no controlado de la inteligencia artificial. Cuando se produce una brecha el impacto económico incluye sanciones, pérdida de confianza y de tiempo y daños reputacionales.

La tentación de muchas compañías es reaccionar prohibiendo el uso de cualquier herramienta de IA. Aunque comprensible, es un error que empeorará la situación, ya que los empleados seguirán buscando soluciones por su cuenta si sienten que las oficiales no responden a sus necesidades.

La alternativa pasa por aceptar que la inteligencia artificial ya forma parte del entorno laboral y actuar en consecuencia. El primer paso es entender qué se está utilizando realmente dentro de la organización.

A partir de ahí, toca definir normas claras y realistas. Nos referimos a pautas comprensibles que expliquen qué usos son aceptables y cuáles no, y por qué. Cuando las personas entienden el motivo de las reglas, es más fácil que las respeten.

También es fundamental ofrecer alternativas oficiales cuando se limita el acceso a ciertas plataformas: recuerda que prohibir sin dar opciones solo empuja a buscar atajos.

En MASMOVIL NEGOCIOS esperamos haberte ayudado a la hora de comprender el peligro asociado a shadow AI en empresas. Recuerda establecer las pautas y medidas necesarias en materia de inteligencia artificial para proteger tu negocio.

Y tú, ¿conocías los riesgos de shadow AI?