De verano a invierno: así evoluciona la Inteligencia Artificial

De verano a invierno: así evoluciona la Inteligencia Artificial

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Aunque se habla de ella como una innovación del futuro adherida al siglo XXI, la realidad es muy distinta. La Inteligencia Artificial es un campo de trabajo que lleva desarrollándose desde la década de los 70, y desde entonces ha vivido peores y mejores momentos. Esto ha permitido a los expertos trazar tendencias y abrir las puertas a la reflexión.

Desde MÁSMÓVIL Negocios ya hemos hablado de las ventajas que puede ocasionar esta disciplina en tu empresa o proyecto, pero lo cierto es que es necesario cierto conocimiento de causa para saber pisar con firmeza por sus senderos.

Por eso hoy queremos destapar la poco conocida la historia de la Inteligencia Artificial, pasando por sus mejores y peores momentos, por sus inviernos y veranos.

Inteligencia Artificial

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¿Qué es la Inteligencia Artificial?

Robots, sistemas inteligentes, dispositivos futuristas… Cada día escuchamos cómo las empresas innovan y evolucionan apoyadas en el entorno digital. La IA, sin embargo, no es fácil de definir debido a la democratización —no siempre correcta— de uso.

Se la puede delimitar definiéndola como una combinación de algoritmos destinados a procesar datos y despejar incertidumbres. Su idealización lleva a pensar en robots y seres autónomos capaces de replicar el intelecto humano.

De acuerdo con un estudio de Gartner, más del 80% de las interacciones entre empresas y clientes estarán gestionadas por Inteligencia Artificial en 2030. Para el 2025, este mercado podría llegar a representar 127.000 millones de dólares. Todo ello, claro, estará condicionado por la evolución de las expectativas y del clima.

 

Veranos e inviernos de la IA

Los expertos en el campo de la Inteligencia Artificial se han apropiado de la terminología metereológica para diferenciar los periodos de bonanza y crisis. De esta forma, se considera que el primer verano de la IA tuvo lugar entre los años 1956 y 1973 gracias a las primeras inversiones relativas del Gobierno de Estados Unidos

El primer invierno se propagó desde 1974 hasta 1980 debido a una inflación de expectativas; la Inteligencia Artificial no consiguió sustituir al hombre, tal y como preveía H.A. Simon, ni descubrió nuevos teoremas matemáticos, como apuntaba Allen Newell. Como consecuencia, las inversiones se enfriaron, y el interés por este mercado se fue reduciendo.

Ahora bien, estas tecnologías siguen la misma lógica que rige la historia de la economía mundial, se apega a ciclos renovados solo gracias a distintas crisis. Así llegaba un segundo verano en 1981 con el nacimiento de los “sistemas expertos”, que se propagaría hasta 1987, con la irrupción de un segundo invierno alimentado por una suerte de burbuja económica. ¿Qué es lo que define a un periodo y a otro?

 

La Inteligencia Artificial bajo el sol

Los veranos se identifican gracias a la atención desmedida que recibe la IA desde el sector privado, y especialmente el público. La financiación crece en todos los sentidos, y con ella aparecen las expectativas imposibles de cumplir, alimentadas desde la ciencia ficción.

 

La Inteligencia Artificial bajo la nieve

Cuando los sueños se rompen aparece la desilusión. Las inversiones comienzan a desvanecerse, y todos aquellos argumentos prometedores vertidos desde pensamientos naífs, se demuestran engañosos. A estos periodos se los asocia con el invierno porque el crecimiento del sector no desaparece, sino que solo se congela.

 

¿Se acabará la primavera?

La prolongada duración del verano iniciado en los años 90 ha inducido a muchos a pensar que se aproxima un nuevo invierno. Muchas de las promesas que se hicieron durante tales años han derivado en resultados y realidades mucho más timoratas, y las opiniones están polarizando cada vez más el sector.

Manel Picalló, ingeniero consultor en NetAPP, cree que esta incertidumbre es solo aparente. Para él tanto la computación, como el factor humano, los algoritmos y los datos —los pilares fundamentales de la Inteligencia Artificial—, están perfectamente alineados para seguir alimentando expectativas y empujando a la humanidad hacia el futuro. Solo el tiempo determinará si se acercan borrascas o no. Pero quizás sea un buen momento para prepararse.

 

 

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Y tú, ¿crees en el futuro de la Inteligencia Artificial?

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