El IVA soportado es el Impuesto sobre el Valor Añadido que una empresa o profesional paga al adquirir bienes o servicios necesarios para el desarrollo de su actividad económica. Es decir, es el IVA que aparece en las facturas recibidas de proveedores y que la empresa abona al realizar una compra.

En el ámbito empresarial, el IVA soportado no representa un coste definitivo, siempre que la empresa tenga derecho a deducirlo. Esto significa que ese importe puede recuperarse o compensarse posteriormente frente al IVA que la empresa cobra a sus clientes (IVA repercutido), a través de las declaraciones periódicas ante la Agencia Tributaria.

Por ejemplo, si una empresa contrata un servicio de telecomunicaciones, compra material de oficina o adquiere equipos informáticos, el IVA incluido en esas facturas será IVA soportado. Su correcta gestión es clave para mantener una contabilidad ordenada, evitar errores fiscales y optimizar la tesorería del negocio.

¿IVA soportado es activo o pasivo?

Desde el punto de vista contable, el IVA soportado se considera un activo, ya que representa un derecho de cobro frente a la Administración Tributaria. Es decir, la empresa tiene derecho a compensar ese IVA con el que repercute en sus ventas o, en determinados casos, a solicitar su devolución.

Mientras no se compensa o devuelve, el IVA soportado figura en el balance como un activo circulante, ya que no es un gasto definitivo ni una deuda. Solo en aquellos casos en los que el IVA no sea deducible —por ejemplo, por la naturaleza del gasto o por limitaciones legales— pasaría a formar parte del coste del bien o servicio adquirido.

Es importante no confundir el IVA soportado con el IVA repercutido, que sí se considera un pasivo, ya que es el impuesto que la empresa cobra a sus clientes y que debe ingresar posteriormente en Hacienda.

Para una correcta gestión financiera, las empresas deben:

  • Registrar correctamente el IVA soportado en la contabilidad.
  • Verificar que los gastos sean deducibles según la normativa vigente.
  • Compensar adecuadamente el IVA soportado con el repercutido.
  • Evitar errores que puedan derivar en sanciones o inspecciones fiscales.

En resumen, el IVA soportado es el impuesto que la empresa paga en sus compras y, contablemente, se considera un activo, ya que supone un derecho de recuperación frente a la Administración. Una correcta gestión del IVA es esencial para la salud financiera y el cumplimiento fiscal de cualquier empresa.