El IVA devengado es el Impuesto sobre el Valor Añadido que una empresa cobra a sus clientes al vender un bien o prestar un servicio. Es decir, es el IVA que aparece en las facturas emitidas y que la empresa recauda en nombre de la Administración Tributaria.
Aunque el IVA devengado se cobra al cliente, no es un ingreso real para la empresa, ya que ese importe debe declararse y entregarse posteriormente a Hacienda. Por este motivo, el IVA devengado se considera una obligación fiscal y forma parte de las responsabilidades tributarias periódicas del negocio.
El IVA se considera devengado en el momento en que se realiza la operación, es decir, cuando se entrega el producto o se presta el servicio, con independencia de cuándo se cobre efectivamente la factura. Este detalle es especialmente importante para la gestión contable y la planificación de la tesorería empresarial.
Diferencia entre IVA devengado e IVA soportado
La diferencia entre IVA devengado e IVA soportado es clave para entender el funcionamiento del impuesto y cumplir correctamente con las obligaciones fiscales.
El IVA devengado es el impuesto que la empresa cobra a sus clientes en las ventas, mientras que el IVA soportado es el que la empresa paga en sus compras a proveedores. Ambos conceptos se compensan entre sí en las declaraciones periódicas de IVA.
Por ejemplo, si una empresa cobra 1.000 € de IVA devengado en sus ventas y ha pagado 700 € de IVA en gastos y compras, deberá ingresar a Hacienda la diferencia entre ambos importes.
Desde el punto de vista contable:
- El IVA devengado se registra como un pasivo, ya que representa una deuda con la Administración.
- El IVA soportado se considera un derecho de deducción, siempre que cumpla los requisitos legales.
Para comprender mejor este segundo concepto, es importante conocer qué es el IVA soportado y cómo se gestiona correctamente en la contabilidad empresarial.
En resumen, el IVA devengado y el IVA soportado forman parte de un mismo mecanismo fiscal. Gestionarlos correctamente permite a las empresas cumplir con la normativa, evitar sanciones y mantener una contabilidad clara y ordenada.