En la gestión de proyectos es común creer que si algo va con retraso la solución es añadir más gente. Sin embargo, la experiencia demuestra que esto no siempre funciona así. De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario. La ley de Brooks se basa en la práctica real de proyectos complejos que se torcieron precisamente por intentar arreglarlos a base de sumar personas.

Qué es la ley de Brooks

Fred Brooks es uno de los grandes referentes en la historia de la ingeniería del software. Brooks observó que añadir más personas a un proyecto que ya va tarde suele retrasarlo aún más.

reconocer errores en el trabajo

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Brooks observó que, a partir de cierto punto, el aumento de personal introduce más problemas de los que resuelve. Y no porque las personas no trabajen o no sean competentes, sino por la naturaleza misma del trabajo en equipo.

Cuando entra gente nueva en un proyecto, hay un periodo inevitable de adaptación. Hay que explicar el contexto, los objetivos, las decisiones tomadas hasta ese momento y la forma de trabajar. Ese tiempo lo invierten tanto los recién llegados como quienes ya estaban, que tienen que parar su trabajo para formarles. Durante ese proceso, la productividad global no sube, baja.

Además, cuantos más miembros tiene un equipo, más compleja se vuelve la comunicación. Las conversaciones se multiplican, las decisiones tardan más en tomarse y los malentendidos son más frecuentes. Así, lo que antes se resolvía con una charla rápida entre dos personas pasa a requerir reuniones, correos y validaciones cruzadas que consumen mucho tiempo y energía.

Otro punto importante es que no todo el trabajo se puede dividir de forma eficiente. Hay tareas que dependen de otras, decisiones que solo puede tomar alguien con una visión global o fases del proyecto que no se pueden acelerar aunque haya más gente disponible. En estos casos, sumar personal no elimina el cuello de botella, solo lo rodea sin impedir que el problema se frene.

Por eso la Ley de Brooks no dice que nunca haya que contratar o ampliar equipos. Lo que advierte es que hacerlo sin una estrategia clara, y especialmente cuando el proyecto ya está en problemas, suele empeorar la situación.

Por qué más personal no implica más productividad

Uno de los errores más comunes en las empresas es confundir actividad con avance. Cuando hay mucha gente ocupada, parece que el proyecto se mueve. Pero estar ocupado no es lo mismo que avanzar en la dirección correcta.

En equipos grandes, una parte importante del tiempo se va en coordinación. Reuniones para alinearse, mensajes para aclarar dudas, documentos para dejar constancia de decisiones. Todo eso es necesario, pero no produce resultados directos. A medida que el equipo crece, ese coste invisible también crece.

También está el factor de la responsabilidad diluida. En equipos pequeños, cada persona sabe exactamente qué tiene que hacer y cuál es su impacto. En equipos demasiado grandes, es fácil que aparezca la sensación de que “otro se encargará”. No es falta de compromiso, es una consecuencia natural de estructuras poco claras.

Desde el punto de vista del liderazgo, gestionar a diez personas no es el doble de complejo que gestionar a cinco: requiere más tiempo, más comunicación y más capacidad para resolver conflictos. Si ese liderazgo no está preparado o no tiene margen, el rendimiento del equipo se resiente.

En MASMOVIL NEGOCIOS esperamos que te haya resultado útil conocer la ley de Brooks y por qué contratar más personal no siempre es la mejor solución.

Y tú, ¿ya conocías la ley de Brooks?