En muchas empresas, sobre todo cuando empiezan a crecer y a ganar complejidad, aparece un problema que termina pasando factura y que debes tener en cuenta: tiene que ver con la forma en la que se organizan y se comunican los equipos, y es conocido como efecto silo en los negocios. En este post te contamos qué es y cómo evitar este mal.
¿Qué es el efecto silo en una empresa?
A medida que un negocio crece, surgen departamentos, responsables, jerarquías y procesos. Y ahí es donde puede parecer el temido efecto silo: los distintos departamentos o equipos trabajan de forma aislada, sin compartir información ni colaborar de manera efectiva entre ellos. Cada área empieza a funcionar como una isla independiente, centrada en sus propios objetivos y desconectada del resto. Esto se traduce en un problema de comunicación que perjudicará a tu negocio.
También te puede interesar: Cómo incentivar una cultura organizacional sólida y positiva
Este fenómeno se da cuando las organizaciones tienden a fragmentarse internamente porque no se diseñan bien los canales de comunicación y la cultura corporativa. El resultado es una empresa dividida en compartimentos estancos, donde cada departamento protege su información como si fuera un pequeño reino.
El efecto silo suele aparecer cuando cada área se preocupa únicamente de cumplir sus propios indicadores, aunque eso perjudique al conjunto y el negocio empiece a perder coherencia. Y no se acusa solo en grandes corporaciones; basta con que una persona acumule demasiada información y no la comparta, o que un responsable tome decisiones sin contar con el resto, para que empiece a gestarse ese aislamiento.
¿Qué consecuencias implica?
Cuando no existe una visión global compartida, las personas tienden a encerrarse en su propio ámbito de responsabilidad. Es una reacción casi natural, pero peligrosa si no se gestiona, ya que las consecuencias de este efecto pueden ser muy serias:
- Pérdida de eficiencia, ya que, si los equipos no comparten datos, se repiten tareas o se cometen errores evitables.
- Trabajar en un entorno donde no hay colaboración genera una gran frustración.
-
Se disminuye la innovación, al perderse perspectivas diversas y oportunidades de aprendizaje cruzado.
-
Se construye una mala experiencia para el cliente: mensajes inconsistentes, retrasos o soluciones parciales, porque nadie tiene una visión integral del proceso.
-
Duplicación de recursos y costes innecesarios.
-
Dificulta la toma de decisiones basada en datos, ya que la información queda fragmentada y la dirección no dispone de una visión completa del negocio.
Para ilustrar este efecto con un ejemplo concreto, imagina una empresa en la que el equipo de ventas promete a los clientes unos plazos de entrega que el departamento de operaciones no puede cumplir. Aunque no haya mala intención, sí revela una falta clara de coordinación.
Cómo evitar el efecto silo en tu negocio
Las empresas que triunfan suelen tener estructuras más horizontales, canales de comunicación abiertos y una cultura basada en la cooperación. Por eso has de estudiar tu negocio y alinear objetivos.
Recuerda: no basta con que cada área tenga sus propios indicadores. Es fundamental que exista una meta común que obligue a colaborar. Por ejemplo, si el objetivo global es mejorar la experiencia del cliente, ventas, marketing, operaciones y atención al cliente tendrán que coordinarse.
Por otro lado, la tecnología puede ayudar, pero no es la solución por sí sola. Puedes tener el mejor software de gestión en el ordenador o el portátil más avanzado del mercado: si las personas no comparten información o no confían unas en otras, el problema seguirá ahí.
En MASMOVIL NEGOCIOS esperamos haberte ayudado a comprender qué es el efecto silo en los negocios y cómo evitarlo. Este problema puede frenar el crecimiento de tu proyecto sin que te des cuenta; entenderlo te ayudará a detectar señales tempranas y actuar a tiempo.