Existen todo tipo de sesgos mentales que conviene evitar. Y hoy te vamos a hablar de la psicología del inversor: como sabrás, invertir no es solo una cuestión de números, gráficos o previsiones. Si así fuera, sería lo más fácil tomar decisiones perfectas.

La realidad es otra: cuando inviertes tus ahorros, tu tiempo y tu energía en un proyecto, entran en juego emociones que no siempre reconoces. A veces te lanzas demasiado rápido y otras te paralizas justo cuando deberías avanzar. Entender esa parte invisible, lo que se conoce como psicología del inversor, es clave para tomar decisiones más claras y evitar que tus emociones gobiernen tu estrategia.

Qué es la psicología del inversor

Cuando llega el momento de invertir, el principal campo de batalla no está en el mercado ni en la competencia, sino en el enfoque con que se aborda. La psicología del inversor es el conjunto de sesgos, emociones y patrones mentales que influyen en tus decisiones financieras y que te acompañan a todas partes, desde la gestión de tu empresa hasta la manera en la que reinviertes beneficios.

cuadrante del flujo del dinero

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La psicología del inversor explica por qué dos personas con la misma información pueden tomar decisiones completamente distintas, o por qué una persona, en momentos de presión, elige caminos que luego no entiende. Todo tiene que ver con el modo en que funciona el cerebro cuando entra en juego el riesgo, el dinero y la posibilidad de ganar o perder.

Biológicamente no estamos diseñados para decidir con frialdad, sino para protegernos, para reaccionar rápido y para huir del peligro. Eso era útil cuando había que esquivar depredadores, pero en un entorno de negocios esas mismas reacciones pueden sabotearte. Por eso a menudo te sorprendes dudando cuando deberías avanzar o acelerando cuando deberías parar. La psicología del inversor no se fija en lo que deberías hacer, sino en lo que haces cuando las emociones afloran.

Una de las raíces del problema es la ilusión de control. Creemos que por analizar más o leer más informes vamos a dominar el futuro, pero la realidad es que hay demasiadas variables fuera de nuestro alcance.

Cuando las cosas van bien, tendemos a pensar que es mérito propio. Cuando van mal, echamos la culpa a factores externos. Y no saber navegar ni la confianza ni el miedo hace que se alternen etapas de euforia con etapas de parálisis.

La psicología del inversor también influye en cómo percibimos las pérdidas, y puede provocar que tomemos decisiones que parecen lógicas en el momento, pero que perjudican a largo plazo. Evitamos movimientos que podrían beneficiar al negocio solo porque existe la posibilidad de perder algo hoy. Esa resistencia frena el crecimiento, y lo hace sin que te des cuenta.

Desde MASMOVIL NEGOCIOS esperamos haberte ayudado a la hora de comprender qué es la psicología del inversor y cómo influye este sesgo cognitivo en la toma de decisiones. Debes tenerlo muy en cuenta a la hora de tomar decisiones en las que el dinero tenga un papel fundamental.

Y tú, ¿conocías este sesgo cognitivo?