Cuando empiezas un proyecto de emprendimiento, es fácil caer en la trampa de pensar que cuanto más complejo sea todo, más profesional parecerá. Más funciones, más procesos, más explicaciones, más pasos… Y esto puede ser un gran problema, de ahí la importancia del principio KISS.
Este acrónimo lleva décadas aplicándose en diseño, ingeniería, desarrollo de producto y, por supuesto, en negocios. Y lo mejor es que no necesitas grandes conocimientos técnicos para ponerlo en práctica. Solo sentido común, foco y valentía para eliminar lo innecesario.
Qué es el principio KISS
KISS es el acrónimo de "Keep It Simple, Stupid", que en español se podría traducir de forma más amable como "Cuanto más simple mejor"... porque así es como funcionará de manera óptima. Menos errores, menos fricción, menos confusión y más probabilidades de que la gente lo use, lo entienda y lo compre.
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Aplicado a los negocios, este principio implica diseñar productos, servicios, procesos y mensajes que sean fáciles de comprender y de usar. No se trata de hacer algo pobre o básico, sino de eliminar todo lo que no aporta valor real. La simplicidad no es falta de calidad, es claridad.
Piensa en tu negocio desde el punto de vista del cliente. Llega a tu web por primera vez, lee tu propuesta o prueba tu producto. ¿Lo entiende en pocos segundos o necesita releer varias veces para saber qué ofreces? ¿Sabe qué tiene que hacer a continuación o se pierde entre opciones?
A la hora de ofrecer un producto o servicio, la complejidad del mismo suele nacer por un único motivo: el miedo. Ya sea miedo a parecer poco profesional, miedo a quedarse corto, miedo a que el cliente piense que es demasiado simple para valer lo que cuesta. Y ocurre justo lo contrario. Las marcas que mejor funcionan suelen ser las que explican lo que hacen con pocas palabras y lo hacen fácil para el usuario.
El principio KISS también se aplica a cómo se trabaja internamente. Procesos internos complicados, herramientas que no se usan, reuniones eternas, documentos que nadie lee... todo eso consume energía, tiempo y dinero. Un negocio simple es más ágil, se adapta mejor y permite tomar decisiones con mayor rapidez.
Además, la simplicidad ayuda a escalar. Cuando algo es fácil de explicar y replicar, es más sencillo delegarlo, automatizarlo o mejorarlo. Si solo tú entiendes cómo funciona tu proyecto, tienes un problema. Si cualquier persona puede entenderlo en poco tiempo, vas por buen camino.
Ejemplo del principio KISS
Supongamos que un emprendedor lanza un servicio de asesoría para pequeños negocios. Su idea inicial es ofrecer de todo: estrategia, redes sociales, finanzas, publicidad, marca personal, automatizaciones y análisis de datos.
En su web explica cada servicio con textos largos, términos técnicos y varios planes distintos. El resultado es que el visitante no sabe qué elegir ni si ese servicio es realmente para él.
Aquí es donde aplicar el principio KISS cambia por completo el enfoque. En lugar de ofrecer diez cosas a la vez, el emprendedor decide centrarse en un solo problema muy concreto. Por ejemplo, ayudar a negocios locales a conseguir más clientes a través de su página web. Nada más. Sencillamente explica de forma clara qué hace, cómo lo hace y qué beneficio obtiene el cliente.
La web pasa de tener cinco páginas llenas de texto a una estructura simple, con un mensaje claro desde el primer momento. El cliente entiende en segundos si ese servicio le encaja o no. Además, el proceso de contacto también se simplifica. Un formulario corto, una llamada y una propuesta clara.
Dede MASMOVIL NEGOCIOS esperamos haberte ayudado a comprender el principio KISS y las razones por las que, en la mayoría de casos, un producto o servicio simple tendrá más éxito.