En cualquier empresa de cualquier tipo y tamaño hay algo que se repite más de lo que nos gustaría admitir: personas que creen saber más de lo que realmente saben. En esto consiste el conocido efecto Dunning-Kruger. En este post te contamos todo lo que debes saber: cómo afecta a los trabajadores, cómo controlarlo y un ejemplo.
Qué es el efecto Dunning-Kruger
El efecto Dunning-Kruger describe una tendencia muy humana: las personas con pocos conocimientos o habilidades en un área concreta tienden a sobrestimar su capacidad. Paradójicamente, quienes sí tienen un alto nivel suelen infravalorarse o ser más conscientes de lo mucho que aún les queda por aprender.
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Llevado al entorno laboral, esto se traduce en empleados que creen que hacen su trabajo de forma excelente cuando en realidad cometen errores básicos, no siguen procesos o toman decisiones poco acertadas. No porque no quieran hacerlo mejor, sino porque no son capaces de ver sus propias limitaciones. Es decir: Muchas veces no se da por mala fe ni por ego puro, sino que es un problema de percepción.
El problema se agrava cuando estas personas son muy seguras al expresarse. Hablan con convicción, defienden sus ideas con firmeza y, desde fuera, pueden parecer competentes. Para un responsable de equipo, sobre todo si no domina ese área técnica, es fácil dejarse llevar por esa seguridad. Y esto es un gran peligro para la gestión de equipos, ya que se está teniendo en cuenta a la voz menos informada.
Mientras tanto, suele ocurrir lo contrario con los trabajadores más preparados. Son los que dudan, preguntan, revisan su trabajo varias veces y no se sienten cómodos afirmando que ya lo saben todo. Esa prudencia puede hacer que pasen más desapercibidos.
En el día a día, este sesgo puede generar problemas tales como:
- Mala planificación: alguien asegura que una tarea es sencilla cuando no lo es
- Conflictos internos: ciertos empleados no aceptan correcciones ni feedback.
- Puede frenar el aprendizaje: quien cree que no necesita mejorar difícilmente va a formarse
Cómo evitar el efecto Dunning-Kruger
Si tienes un equipo a tu cargo, te interesa entenderlo bien porque puede afectar directamente al rendimiento, al clima laboral y a la toma de decisiones. La mejor forma de evitar el efecto Dunning-Kruger consiste crear un entorno donde la percepción se acerque lo máximo posible a la realidad. Y eso requiere método, paciencia y mucha comunicación.
Ejemplo del efecto Dunning-Kruger en una empresa
Supongamos que tienes un equipo de marketing digital en tu empresa en crecimiento. Entra una persona nueva que ha hecho un par de cursos online y ha gestionado redes sociales para un negocio pequeño. Desde el primer mes se muestra convencida de que domina la estrategia, el contenido y la analítica.
Propone cambios constantes, descarta ideas de trabajadores con más experiencia y asegura que ciertas métricas no son importantes porque eso ya lo ha visto antes. Cuando los resultados no acompañan, siempre hay una excusa externa: el mercado, el algoritmo, el presupuesto o el cliente.
Pero hay otra persona en el equipo que lleva años trabajando en el sector, y que analiza los datos con calma, plantea dudas razonables y sugiere pruebas antes de hacer cambios grandes. Nunca afirma tener la verdad absoluta y, cuando algo sale mal, revisa su parte con espíritu crítico.
Desde fuera, si no se analiza en profundidad, puede parecer que la primera persona tiene más iniciativa y liderazgo. Pero en realidad está actuando desde una visión limitada de sus propias capacidades. Si no se interviene, el daño es doble. Por un lado, se toman decisiones basadas en una confianza infundada. Por otro, se corre el riesgo de desmotivar a trabajadores que sí aportan valor real pero no "hacen ruido".
Desde MASMOVIL NEGOCIOS esperamos que te haya resultado útil descubrir el efecto Dunning-Kruger en tu equipo de trabajo y cómo controlarlo.